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Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 1 de noviembre de 2026
📚 Más de tres años y medio de investigación, 70 películas rodadas en un mismo poblado y una tirada de solo 300 ejemplares: así nació «Érase una vez en Golden City. La verdadera historia del Western Europeo», el libro de Javier Ramos Altamira y Valen García que rescata los cimientos reales del cine del Oeste hecho en España.
El Spaghetti Western es un género envuelto en mítica, polvo, sol y duelos al atardecer. Sin embargo, mientras los italianos supieron capitalizar el relato de sus proezas en el desierto, en España el cine del oeste a menudo se ha visto con cierto complejo o desdén. Para romper esa inercia, Javier Ramos Altamira y Valen García han dado forma a este volumen de más de 400 páginas, un proyecto de mecenazgo independiente editado en Verkami.
Lo explicaron en una extensa y distendida charla de más de una hora en el canal JAMR PODCAST CINE (ver el vídeo). El libro se enriquece además con el apoyo de la comunidad Spanish Western y de otros expertos en localizaciones que aportaron material gráfico y documental.
📣 ¡La campaña sigue abierta! Puedes apostar por el libro en Verkami: «Érase una vez en Golden City. La verdadera historia del western europeo». A 31 de octubre de 2026 lleva recaudados 4.564 € de 8.200 € (55 %) y quedan 24 días. El ejemplar cuesta 38 € y la entrega prevista es en diciembre de 2026.

🔥 De un documental a un «tocho»: el germen de una obsesión
Todo comenzó casi por casualidad el 27 de abril de 2023. Valen García, al que definen entre risas como «el zumbado total del comando y el pesado del spaghetti western», se encontraba en el hospital acompañando a un familiar. Entre lectura y lectura, revisaba el libro sobre el poblado de Daganzo escrito por Javier Ramos Altamira junto a Domingo Lizcano.
Inicialmente, la idea del grupo era realizar un documental sobre Golden City —el emblemático poblado levantado en 1962 en Hoyo de Manzanares (Madrid), donde Sergio Leone rodó Por un puñado de dólares—. Al enterarse de que ya se estaba cocinando un proyecto audiovisual sobre el lugar, Valen le mandó un mensaje de WhatsApp a Javier: «Oye, ¿qué te parece si hacemos un libro sobre Golden City?».
Javier, que coqueteaba con la idea de cambiar de género tras sus exitosas publicaciones sobre los escenarios del oeste en Madrid, Cataluña y Aragón, no pudo negarse. Así arrancó una auténtica maratón de investigación que se prolongaría durante más de tres años. Si quieres conocer el lugar antes de leer el libro, tienes su historia completa en nuestro reportaje sobre Golden City, el poblado de Hoyo de Manzanares donde nació el wéstern europeo.
🗂️ Obstáculos, archivos y la impagable entrevista a Jaime Pérez Cubero
Escribir un libro de estas características no es un camino de rosas. Como recalcan los autores, hoy es muy fácil caer en la tentación de usar inteligencias artificiales para redactar un libro al mes, pero las IA «se inventan los datos o ni siquiera conocen películas tan raras y específicas». El verdadero valor de Érase una vez en Golden City radica en la investigación de primera mano: visitas constantes al Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares para revisar expedientes de rodaje, contraste de fechas de filmación y localización de material inédito.
El hito más importante del libro —y uno de los mayores orgullos de sus autores— fue lograr entrevistar a Jaime Pérez Cubero, el decorador jefe del poblado, junto al ayudante de decoración José Luis Galicia. Nadie se había acercado antes a Cubero para documentar su labor artística.
Las anécdotas no tienen desperdicio. Cuando los autores se presentaron por primera vez en su casa de Borja (Aragón), el veterano decorador —con una memoria prodigiosa a sus más de 90 años— los recibió con un documento redactado junto a Galicia en el que les exigía 3.000 euros a cada uno para colaborar. Ante la negativa educada de los investigadores («lo sentimos, no cobramos nada por hacer el libro y no podemos pagar»), la tensión inicial se desvaneció rápidamente. Tras una comida en el pueblo, Cubero les abrió las puertas de su archivo personal: cajas llenas de fotografías de rodaje e historias increíbles.
Entre ellas, la de cómo montaron años después una discoteca en Hoyo de Manzanares llamada Golden Star, reutilizando atrezo original de Golden City para los militares del campamento local, un dato totalmente desconocido que el propio Cubero recordó de repente en un correo electrónico en mayúsculas.
🤠 Jaime Pérez Cubero: memoria prodigiosa y resistencia artística
Su testimonio es una de las joyas del libro: antes de esta investigación, su trabajo como decorador jefe de Golden City y su posterior carrera diseñando espacios de ocio (bingos, boleras, discotecas) había pasado casi desapercibido para el público cinéfilo.
Tras romper el hielo, Cubero se convirtió en un aliado incondicional. La correspondencia posterior —con correos escritos íntegramente en mayúsculas por sus problemas de visión— destapó un sinfín de tesoros narrativos: cómo simular incendios y explosiones con fuego real en pleno paraje protegido, las tensiones con los jefes de producción más inflexibles y los ranchos que levantaron para otras producciones, como los de Colmenar Viejo y La Pedriza que aparecen en estas páginas.
Gracias a su generosidad, el libro se nutrió de fotografías inéditas de rodaje y de planos de construcción.
Tristemente, tanto Jaime Pérez Cubero como José Luis Galicia fallecieron con escasos días de diferencia en junio de 2025, lo que convierte este libro en el último gran homenaje en vida a los hombres que levantaron el sueño americano en pleno corazón de la sierra de Madrid.
📖 Érase una vez en Golden City: así se estructura el libro
El volumen final es un «tocho» de más de 400 páginas que equilibra el rigor técnico con la amenidad narrativa. Su estructura se divide en bloques muy claros:
- Los artífices visuales: las entrevistas a Jaime Pérez Cubero y José Luis Galicia, pilares de la dirección artística del cine del oeste en España.
- El visionario Eduardo Manzanos: el productor que ideó un plató estable en Europa frente a los decorados efímeros.
- La construcción de 1962: la elección del terreno, las voladuras de rocas y los entresijos de la empresa Construcine.
- El corazón del libro: el análisis cronológico de las películas rodadas en Golden City, con fichas, anécdotas, gazapos y un capítulo especial sobre Por un puñado de dólares.
- Cercanías y rodajes colindantes: emboscadas y tiroteos en los parajes que rodeaban el poblado.
- El legado arqueológico y social: el estado actual del enclave y el testimonio de los vecinos que trabajaron como extras.
🎬 El contexto: el terremoto del Spaghetti Western y la intrahistoria de Golden City
Para comprender la magnitud de esta investigación hay que entender el contexto en el que nació y floreció Golden City. Durante la década de 1960, la industria cinematográfica europea experimentó un terremoto creativo y comercial. El cine del oeste, tradicionalmente monopolizado por Hollywood, encontró una vía de agua inesperada al otro lado del Atlántico.
Cineastas italianos, españoles, alemanes y franceses descubrieron que los paisajes áridos de la península ibérica —especialmente en Almería, Madrid y zonas de Aragón o Cataluña— ofrecían una estética áspera, polvorienta y magnética que encajaba con la nueva narrativa cínica y visceral que pedían los espectadores europeos.
Frente al desierto de Tabernas, la Comunidad de Madrid albergaba un tesoro geográfico y estratégico único: Hoyo de Manzanares. Allí se alzó Golden City, un decorado que no era una simple fachada de cartón piedra destinada a derrumbarse tras una toma, sino un poblado estable concebido con vocación de permanencia. Se convirtió en el epicentro madrileño del género, con producciones españolas de presupuesto ajustado y ambiciosas coproducciones internacionales. De hecho, el cine del oeste madrileño es anterior y más numeroso de lo que se suele pensar, algo que repasamos en nuestra ruta por el Far West de Madrid.
🗓️ La odisea de rastrear la cronología exacta
Uno de los mayores escollos fue el caos documental de la época. En los años sesenta y setenta, la premura por rodar, la picaresca de las productoras y la intervención implacable de la censura franquista generaron un laberinto burocrático difícil de ordenar.
Ordenar cronológicamente las más de 70 películas rodadas en Golden City exigió un esfuerzo titánico de contraste de datos. A menudo, las fechas de estreno oficiales diferían radicalmente de las de rodaje. Los equipos se solapaban: una película comenzaba a rodarse en noviembre en Golden City, se trasladaba a finales de semana a Almería y dejaba espacio en el set madrileño para otra producción completamente distinta.
Las fuentes oficiales fallaban y los papeles del Archivo General de la Administración mostraban expedientes incompletos, de modo que hubo que recurrir a una labor detectivesca de comparación de fotogramas, condiciones meteorológicas y permisos de rodaje. Cada ficha de película ha sido contrastada y acompañada de un anecdotario que revela las condiciones, a menudo precarias, en las que trabajaban técnicos, actores y extras.
🏗️ Eduardo Manzanos y la arquitectura de un sueño
Para que Golden City fuera una realidad se necesitó la visión empresarial y artística de Eduardo Manzanos. Productor y director madrileño de dilatada trayectoria, supo leer antes que nadie las señales del mercado. Convencido de que el cine del oeste podía convertirse en un filón comercial inagotable si se industrializaba la producción, apostó por la creación de decorados estables en territorio nacional.
En colaboración con directores de la talla de Joaquín Luis Romero Marchent —el gran artífice técnico y narrativo del western hispano—, Manzanos ideó un espacio que optimizara los recursos. La construcción de 1962 no fue fruto del azar: el terreno alquilado al Ayuntamiento se estudió al milímetro y el eje principal del poblado se orientó de norte a sur de forma deliberada.
¿El motivo? Maximizar las horas de luz solar directa sobre las calles y aprovechar la silueta de la sierra madrileña al fondo, un telón natural de gran belleza plástica que permitía ganar preciosos minutos de rodaje diario antes de que el sol decayera. La empresa Construcine, creada tras el levantamiento inicial, consolidó un modelo operativo en el que los decoradores e ingenieros de arte jugaron un papel estelar.
🎞️ Más de 70 películas bajo la lupa
El núcleo del volumen despliega un exhaustivo catálogo cronológico de las más de 70 películas que tuvieron como escenario Golden City y sus inmediaciones. Cada título cuenta con un tratamiento individualizado que va más allá de la ficha técnica y se adentra en las tripas de la producción.
Entre los rodajes más curiosos está Gli eroi di Fort Worth, una coproducción italo-española financiada al 50 % por Cooperativa Fénix Films y la italiana Emo Bistolfi, que permitió contar con un gran número de extras y levantar un fuerte yanqui muy cerca del poblado de Golden City. El diseño corrió a cargo de Cubero y Galicia y se construyó con madera traída desde Soria, a través de la cooperativa Picos de Urbión.
🔫 De «Por un puñado de dólares» a la pillería presupuestaria
El capítulo dedicado a Por un puñado de dólares (1964), dirigida por Sergio Leone y protagonizada por un entonces desconocido Clint Eastwood, ocupa un lugar de honor. Los autores analizan cómo esta película dinamitó los códigos del western tradicional, transformando al héroe en un pistolero cínico y mercenario, y cómo Golden City sirvió de lienzo primigenio de esa revolución estética y comercial.
Pero el libro no se detiene en los grandes hitos. Su verdadero valor reside en rescatar títulos menores, coproducciones hispano-italianas de serie B y películas de bajo presupuesto donde la inventiva de los equipos técnicos rozaba el milagro. Se desgranan gazapos que delatan la escasez de medios: coches modernos que asoman al fondo de un plano ambientado en el siglo XIX, o puertas de salones con cuerdas ocultas para abrirse a la vez y no repetir tomas ni malgastar película virgen.
También se expone sin tapujos la pillería industrial de la época. Para abaratar costes era habitual reciclar metraje: secuencias enteras de asaltos a diligencias, bailes en salones polvorientos o tiroteos nocturnos se intercambiaban y reensamblaban en la mesa de montaje para estrenarse bajo títulos diferentes en media Europa. Directores y cámaras debían exprimir cada segundo de celuloide, hasta el punto de que anécdotas como la del productor Iquino en los rodajes catalanes —que evitaba decir «acción» para arañar milisegundos a cada rollo— encontraban su reflejo en los sets madrileños.
🌄 Las cercanías: el paisaje como personaje
No todo ocurría dentro de las empalizadas del poblado. Los alrededores de Hoyo de Manzanares, con sus formaciones rocosas singulares, sus desniveles y su vegetación mediterránea, funcionaron como un plató natural complementario donde se rodaron infinidad de emboscadas, persecuciones a caballo, duelos solitarios y fugas desesperadas.
Este paisaje, sin embargo, ha sufrido una evolución agridulce. Mientras que en Almería la explotación turística y cinematográfica ha mantenido viva cierta infraestructura, en Hoyo de Manzanares el devenir del paraje ha estado marcado por la protección medioambiental… y por el olvido institucional.
🪦 El legado arqueológico, el abandono y la resistencia cultural
El capítulo final aborda una realidad incómoda: el estado actual del enclave. Al encontrarse dentro de una zona protegida, las administraciones han limitado tradicionalmente cualquier intento de intervención o reconstrucción. Los autores denuncian que, bajo la coartada de la limpieza y el mantenimiento forestal, se ha incurrido en ocasiones en un proceso de borrado patrimonial.
La retirada sistemática de restos materiales, la repoblación forestal descontrolada que tapa los pocos cimientos y cascotes originales, o la indiferencia institucional ante un enclave que vio desfilar a leyendas como Lee Van Cleef, Giuliano Gemma, Franco Nero, Jack Palance, Terence Hill o Bud Spencer, contrastan con el valor histórico del lugar. Solo los dos abrevaderos de piedra originales —utilizados en películas como Cabalgando hacia la muerte y restaurados recientemente bajo capas de cemento y pintura azul para servir de bebederos a la fauna— se mantienen en pie como mudos testigos de aquella edad de oro.
Frente a esa pasividad, el libro reconoce el trabajo de Hoyo Cine en la señalización de los enclaves de rodaje del municipio. Un buen ejemplo de la recuperación de esa memoria es la excavación de Golden City que contamos hace unos días.
👨👩👧 La intrahistoria social: los vecinos de Hoyo como protagonistas
Una de las aportaciones más emotivas es el capítulo nutrido por el testimonio de la escritora y archivera municipal Pilar García. A través de sus páginas, el libro trasciende la disección cinematográfica para adentrarse en la sociología de la época: cómo vivió Hoyo de Manzanares la llegada masiva de equipos de rodaje internacionales.
Para los habitantes, la construcción de Golden City supuso una revolución económica y cultural. Vecinos anónimos se convirtieron de la noche a la mañana en figurantes, dobles de acción, repartidores de catering o cocineros de paellas gigantescas para abaratar costes. Incluso surgió un pequeño negocio local de fotografía en el que un fotógrafo del pueblo inmortalizaba a los extras con sus atuendos vaqueros para venderles después las copias como recuerdo.
Recuperar las vivencias de estas familias —hijos y nietos que aún guardan en sus álbumes instantáneas inéditas de sus abuelos compartiendo descanso con dobles como Manuel Vidrie, doble habitual de Clint Eastwood— aporta al libro una dimensión humana incalculable. Golden City no era solo un decorado de ficción, sino un ecosistema vivo que transformó la vida cotidiana de un rincón de la sierra madrileña.
💶 El modelo Verkami y la preservación de la memoria
En los compases finales de la entrevista, la conversación derivó hacia los aspectos económicos. Publicar un libro de más de 400 páginas, profusamente ilustrado en blanco y negro y color, con papel de gramaje superior a 150 gramos y tiradas cortas, resulta inviable dentro de los márgenes de las editoriales tradicionales, que habrían exigido recortes drásticos de paginación y calidad fotográfica.
La decisión de apostar por el micromecenazgo a través de Verkami demostró ser la fórmula ganadora. Los lectores pudieron adquirir el volumen básico u optar por recompensas exclusivas, como marcapáginas inspirados en la maqueta original del poblado o el álbum fotográfico complementario centrado en las imágenes de rodaje de Por un puñado de dólares. La campaña superó rápidamente el umbral inicial de financiación y rebasó el 25 % en sus primeros días, reflejo de una comunidad de aficionados fiel y entregada.
Como señalaban los autores en tono distendido, en un país donde con frecuencia se desdeña lo propio, invertir en Érase una vez en Golden City es el equivalente cinéfilo a comprar oro puro: una pieza de colección que, dentro de unos años, será objeto de deseo para cualquier coleccionista del western europeo.
✅ Conclusión: un tributo necesario al oeste de nuestra memoria
Érase una vez en Golden City. La verdadera historia del Western Europeo trasciende la etiqueta de libro de cine: es un acto de justicia histórica, una carta de amor a los artesanos del celuloide y a quienes esculpieron rocas con dinamita en la sierra madrileña, fruto de años de investigación a pico y pala para que el polvo de aquellas viejas películas no sepulte nuestra memoria.
Gracias al esfuerzo de Javier Ramos Altamira y Valen García, y al respaldo de una legión de mecenas, el poblado de Hoyo de Manzanares vuelve a abrir sus puertas. Y demuestra que, aunque los decorados hayan desaparecido bajo la maleza, las historias de quienes cabalgaron por la ficción europea siguen más vivas que nunca.
📣 Si quieres que este libro llegue a las estanterías, aún estás a tiempo: apóyalo en Verkami y reserva tu ejemplar antes de que termine la campaña.
👉 ¿Conocías la historia de Golden City? ¿Cuál de las más de 70 películas rodadas allí te gustaría ver con otros ojos?






