"Cine del Oeste en Madrid: la ruta sur donde cabalgaron Mitchum, Bronson y Yul Brynner"

Palacio Real de Aranjuez, protagonista del cine del oeste en Madrid de los años sesenta

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🤠 El cine del oeste en Madrid empezó mucho antes de que Tabernas se convirtiera en la meca del spaghetti western. Entre 1962 y 1973, más de 200 wésterns europeos se rodaron en la región, y buena parte de ellos lo hicieron al sur de la capital, en pueblos que hoy nadie asocia con vaqueros: Aranjuez, Colmenar de Oreja, Titulcia y Ciempozuelos. Allí, Robert Mitchum, Charles Bronson y Yul Brynner se jugaron la vida por Pancho Villa, y Sergio Corbucci encontró su propio Río Grande a un paso del Jarama.

El cine del oeste en Madrid, anterior y más numeroso que el de Almería

Cuando se habla de wéstern rodado en España, el reflejo casi automático es Almería: Tabernas, Fort Bravo, MiniHollywood. Pero el cine del oeste en Madrid empezó antes y, durante años, fue incluso más intenso. Entre los años sesenta y setenta, la Comunidad de Madrid acogió más de 200 de los 500 largometrajes del género europeo rodados en España, según el catálogo de localizaciones de la propia oficina regional de cine, Film Madrid.

La sierra noroeste, con Hoyo de Manzanares y su Golden City, se lleva buena parte del mérito histórico. Pero al sur de la capital, en el curso del río Jarama y del Tajo, se construyó una segunda geografía del Oeste, mucho menos documentada, que sirvió de escenario a producciones con nombres de Hollywood tan sonoros como Robert Mitchum, Charles Bronson, Yul Brynner, Raquel Welch o Burt Reynolds.

Golden City, en Hoyo de Manzanares, y la Dehesa de Navalvillar, en Colmenar Viejo, ya han pasado por estas páginas. Hoy toca bajar hacia el sur, a cuatro municipios que fueron México, Texas o Arizona durante un par de semanas de rodaje y que, pasadas seis décadas, apenas conservan memoria de aquello.

Palacio Real de Aranjuez, protagonista del cine del oeste en Madrid
El Real Sitio de Aranjuez, hoy Patrimonio de la Humanidad, también sirvió de atrezo para el wéstern europeo de los años sesenta.

Aranjuez: el Real Sitio que se disfrazó de hacienda mexicana

Aranjuez no necesita presentación como destino turístico: su Palacio Real y sus jardines son Patrimonio de la Humanidad desde el año 2001. Lo que pocos recuerdan es que, antes de esa distinción, sus calles y alrededores ya habían hecho de decorado para el wéstern europeo. Por allí pasaron producciones como El vengador de California (1963, Mario Caiano), El hombre de la diligencia (1964, José María Elorrieta) y La ametralladora (1968, Paolo Bianchini).

No eran las grandes superproducciones de Hollywood, sino el grueso industrial del spaghetti western: equipos italo-españoles que rodaban rápido, con presupuestos ajustados, aprovechando que Aranjuez ofrecía tanto arquitectura señorial como vegetación de ribera junto al Tajo, útil para simular tanto una hacienda acomodada como un paraje fronterizo. Ese doble perfil —pueblo noble y campo agreste a la vez— es lo que convirtió a buena parte de esta zona en un comodín para los equipos de producción de la época.

Colmenar de Oreja: la Plaza Mayor donde Yul Brynner volvió a ser pistolero

A una veintena de kilómetros, la Plaza Mayor porticada de Colmenar de Oreja —uno de los conjuntos más fotogénicos de la provincia, con sus soportales de madera del siglo XVII— se convirtió en escenario de al menos tres wésterns: Las tres espadas del Zorro (1963, Ricardo Blasco), Los siete de Pancho Villa (1967, José María Elorrieta) y, sobre todo, El regreso de los siete magníficos (1966, Burt Kennedy), con Yul Brynner repitiendo el papel de Chris Adams que le había hecho famoso en la película original de 1960.

Que Brynner volviera a calzarse el sombrero de Chris Adams en una plaza castellana, a menos de una hora de Madrid, da una idea de hasta qué punto la industria del wéstern europeo normalizó algo que hoy sorprende: estrellas de primera fila de Hollywood rodando escenas ambientadas en México o Arizona en pueblos que cualquiera podría visitar en una excursión de domingo.

Plaza Mayor porticada de Colmenar de Oreja, decorado del Oeste en varios wésterns europeos
La Plaza Mayor de Colmenar de Oreja, con sus soportales del siglo XVII, hizo de plaza mexicana para Yul Brynner en 1966.

Titulcia: los acantilados del Jarama donde Mitchum y Bronson se jugaron la vida por Pancho Villa

Pero la pieza mayor de esta ruta sur está en Titulcia, el municipio más pequeño de la Comunidad de Madrid, encajado entre el Jarama y el Tajuña. Sus acantilados fluviales, de un ocre que recordaba al desierto mexicano, sirvieron para El Coyote (1955, Joaquín L. Romero Marchent) y El hombre del Valle Maldito (1964, Primo Zeglio, con Ty Hardin), pero sobre todo para Villa cabalga (Villa Rides, 1968), de Buzz Kulik.

Villa cabalga no fue un wéstern menor. Paramount reunió a Yul Brynner como Pancho Villa, Robert Mitchum como el piloto estadounidense Lee Arnold y Charles Bronson como el sanguinario Rodolfo Fierro, con Herbert Lom, Jill Ireland y Alexander Knox completando el reparto. Su gestación, además, tuvo un componente casi tan dramático como la propia Revolución mexicana: Sam Peckinpah escribió el primer guion y estaba llamado a dirigirla, pero Brynner rechazó su retrato brutal de Villa y Paramount encargó una reescritura de urgencia a Robert Towne, entonces un guionista novel que haría ese favor al productor Robert Evans años antes de firmar Chinatown.

El rodaje en Titulcia sirvió para recrear la toma del ficticio fuerte de Conejos y varias escaramuzas de la tropa villista, con el Jarama doblando al Río Bravo. Fue, además, la primera película que coincidieron en pantalla Charles Bronson y Jill Ireland, que se casarían al año siguiente. Nada de esto se recuerda hoy en Titulcia: no hay placa, ni ruta señalizada, ni memoria local visible del rodaje, solo el paisaje, que apenas ha cambiado.

La crítica estadounidense recibió la película con reservas: Roger Ebert lamentó que Villa cabalga no profundizara en la Revolución mexicana ni en la figura real de Villa, mientras que el crítico A. H. Weiler, del New York Times, la describió simplemente como «un wéstern expansivo», más interesado en el «estruendo de pistolas y rifles» que en la historia. Pese a ello, el reparto convirtió el rodaje en un pequeño hito de anécdotas: entre los extras que interpretaban guerrilleras mexicanas se encontraba, sin que casi nadie lo supiera entonces, la futura cantante turca Seyyal Taner.

Acantilados del rio Jarama en Titulcia, escenario de wésterns como El Coyote y Villa cabalga
Los acantilados del Jarama en Titulcia doblaron al Río Bravo en «Villa cabalga» (1968), con Mitchum, Bronson y Brynner.

Ciempozuelos: las salinas y el convento en ruinas de Sergio Corbucci

El cuarto punto de esta ruta sur es Ciempozuelos, donde las antiguas Salinas Espartinas y las ruinas del convento de San Juan de las Espartinas aportaron un escenario árido y semiderruido, perfecto para el wéstern crepuscular. Allí se rodaron El secreto del capitán O’Hara (1965, Arturo Ruiz-Castillo), El sabor del odio (1968, Umberto Lenzi) y, años más tarde, El blanco, el amarillo y el negro (1974, Sergio Corbucci), una de las últimas producciones grandes del género antes de que el spaghetti western empezara a apagarse.

Corbucci, que ya había rodado en la cercana Torremocha de Jarama su célebre Django, encontró en las ruinas de Ciempozuelos el mismo tipo de paisaje degradado y polvoriento que buscaba para sus historias: un Oeste sucio, violento y sin heroísmo fácil, bien distinto del West más clásico que se filmaba en Aranjuez o Colmenar de Oreja una década antes.

Torre del Reloj de Ciempozuelos, Madrid, localizacion de rodajes de western europeo
La Torre del Reloj de Ciempozuelos.

Hoy, de aquel paisaje casi lunar queda poco: buena parte de las antiguas salinas se ha urbanizado o reconvertido en suelo agrícola, y el convento, ya en ruinas durante los rodajes de los sesenta, ha seguido degradándose con el tiempo. Solo la Torre del Reloj del casco urbano, ajena a los rodajes pero símbolo del municipio, sigue en pie tal y como la conocieron aquellos equipos de producción italoespañoles.

Una ruta sur con nombre propio dentro del mapa oficial de Film Madrid

Estos cuatro municipios no son un hallazgo aislado: forman la que la propia oficina regional de cine, Film Madrid, cataloga como «Ruta Sur» dentro de su mapa del Far West madrileño, un documento que recorre más de veinte municipios con historia de rodajes del género, desde Hoyo de Manzanares hasta Villamanta o Pelayos de la Presa, al suroeste de la región. La Ruta Sur comparte protagonismo con otras tres: la Ruta Noroeste (La Pedriza, Colmenar Viejo), la Ruta Este (Algete, Torremocha de Jarama) y la Ruta Suroeste (Villamanta, Aldea del Fresno), cada una con su propio reparto de estrellas y películas.

Es la prueba de que el cine del oeste en Madrid sigue teniendo, aunque sea de forma discreta, un registro oficial: una administración pública mantiene viva esta cartografía, aunque sea solo en forma de catálogo para la industria audiovisual actual, es la principal garantía de que esta memoria no se pierda del todo. Sin ella, probablemente nadie en Titulcia o Ciempozuelos sabría hoy que, durante un par de semanas de los años sesenta, su pueblo fue México.

¿Qué queda hoy de esta ruta del Oeste madrileño?

La respuesta corta es: muy poco, y casi nada señalizado. A diferencia de Almería, donde Fort Bravo y MiniHollywood convirtieron sus decorados en atracción turística permanente, el wéstern madrileño del sur no dejó construcciones que sobrevivieran al desmontaje de cada rodaje. Lo que queda son los paisajes —el Jarama en Titulcia, las plazas de Aranjuez y Colmenar de Oreja— y, en el mejor de los casos, alguna mención en catálogos especializados como el que publica Film Madrid o en libros como El cine del Oeste en la Comunidad de Madrid, de Javier Ramos Altamira y Ángel Caldito Castellano.

La comparación con Fort Bravo o con el primer poblado del Oeste en España, en Colmenar Viejo, es inevitable: Almería apostó por conservar y rentabilizar sus decorados; el sur de Madrid, una vez acabado cada rodaje, simplemente volvió a ser lo que era antes de que llegara el equipo de producción. Es, probablemente, la razón por la que esta ruta sur sigue siendo la parte más desconocida del mapa del wéstern europeo en España.

¿Habías oído hablar alguna vez de que Robert Mitchum y Charles Bronson rodaron a las puertas de Madrid? Cuéntanoslo en los comentarios, y si pasas por Aranjuez, Colmenar de Oreja o Titulcia, mira el paisaje con otros ojos: hace sesenta años, allí también cabalgó el Salvaje Oeste.

Autor del artículo: Jose Luis de Vicente

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