
"Excavación de Golden City: 8 hallazgos sorprendentes del poblado del Oeste"
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Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 26 de octubre de 2026
🏜️ Golden City nunca existió como pueblo real, pero durante más de una década fue el corazón del wéstern europeo. Entre 2023 y la actualidad, un pequeño equipo de arqueólogos ha excavado los restos de este decorado en Hoyo de Manzanares (Madrid) y ha sacado a la luz objetos que nadie esperaba encontrar bajo la tierra: balas de atrezzo, un arco de luz de rodaje y hasta un rollo de película de 35 mm. La excavación de Golden City no es un yacimiento romano ni medieval, sino algo mucho más raro: la primera vez que la arqueología española escarba, con metodología científica, en un plató de cine abandonado.

🤔 ¿Qué es Golden City y por qué merece una excavación?
A dos kilómetros de la entrada de Hoyo de Manzanares, en un parque protegido de titularidad municipal, se levantó en 1962 el primer poblado estable del Oeste construido en Europa. Lo proyectaron los diseñadores Jaime Pérez Cubero y José Luis Galicia, y lo impulsó el productor Eduardo Manzano Brochero (1919-1987). Golden City llegó a tener 15 edificios y varias fachadas decorativas, pensadas además para poder desmontarse y reutilizarse en otras producciones.

Por sus calles de tierra pasaron cerca de 80 películas entre 1962 y 1973, entre ellas Por un puñado de dólares, de Sergio Leone, que convirtió a Clint Eastwood en una estrella mundial y a este rincón de la sierra de Guadarrama en la cuna involuntaria del spaghetti western. Cuando el negocio se trasladó a otros decorados —Tabernas (Almería) desde 1965, Daganzo (Madrid) desde 1970—, Golden City fue desmontado poco a poco durante los años setenta. Hoy apenas quedan tapias, cimientos y memoria oral.
Por eso, cuando un equipo de arqueólogos decidió abrir catas en el terreno, no sabían muy bien qué iban a encontrar. El suelo no está catalogado como yacimiento arqueológico oficial, así que la intervención se ha definido, en palabras de sus propios responsables, como un trabajo «al margen de la arqueología convencional».
⛏️ Una excavación en dos fases, buscando la Casa Baxter
Al frente de la excavación de Golden City está Jesús Alonso Martín (también citado como Jesús Martín Alonso), nacido en Madrid en 1979 y doctorando en la Universidad de Ámsterdam, junto al arqueólogo Guillermo Palomero López. El proyecto se ha desarrollado en al menos dos fases con visitas guiadas abiertas al público, la segunda de ellas concentrada en unos sondeos de apenas 20 metros cuadrados.
El objetivo de esa segunda fase era muy concreto: localizar el suelo de la casa de «los Rojo», el edificio que en Por un puñado de dólares hacía de hogar de una de las familias enfrentadas por el contrabando de armas, conocido entre los vecinos como la «Casa Baxter». Los sondeos confirmaron lo que ya se temía: el abandono y el paso de más de medio siglo han borrado buena parte de la historia física del lugar. Pero lo poco que ha sobrevivido tiene un valor enorme para entender cómo se rodaba el wéstern europeo en los años sesenta.

🔍 Los 8 hallazgos que ha sacado a la luz la excavación de Golden City
Sobre el terreno, mezclados con la tierra de la sierra, han ido apareciendo objetos que cuentan la vida cotidiana de un plató de cine de serie B. Estos son los principales:
- Cristales y bombillas pintados de negro, vinculados a un edificio cercano a la cantina del poblado.
- Casquillos de carbón usados en focos y lámparas de rodaje.
- Ladrillos de la construcción original de los decorados.
- Objetos de atrezzo de distinto tipo, dispersos por todo el yacimiento.
- Un rollo de película de 35 mm, probablemente descartado durante algún rodaje o montaje.
- Balas de atrezzo con punta de madera, cosidas o encajadas en los chalecos de los personajes para simular impactos de bala sin riesgo real.
- Balas reales vaciadas de pólvora, reutilizadas como munición de fogueo tras retirarles los elementos químicos.
- Un «arco de luz», un elemento de iluminación empleado en los rodajes de interior del poblado.
Según los propios arqueólogos, se trata de materiales poco habituales para su disciplina. Como explica Jesús Martín Alonso:
«Este tipo de material resulta novedoso en arqueología».
Y añade, sobre la propia naturaleza del lugar: «la realidad es que este poblado nunca existió», una forma de recordar que todo lo excavado perteneció siempre a la ficción: ni siquiera las balas eran balas, ni el pueblo era un pueblo.

🎯 Por qué estos hallazgos son «novedosos en arqueología»
La arqueología tradicional trabaja con cerámica, metal o hueso de hace siglos o milenios. Lo que ha encontrado la excavación de Golden City es, en cambio, el residuo material de una industria cultural de hace apenas sesenta años: el cine. Las balas de atrezzo con punta de madera son un buen ejemplo. No formaban parte de ningún arma real, sino de un sistema de efectos especiales artesanal: se encajaban en los chalecos de los actores y, al activarse por un mecanismo oculto, simulaban el impacto de un disparo sin poner en riesgo a nadie.
Las balas reales vaciadas de pólvora cumplían una función distinta: servían como munición de fogueo para las armas que sí se disparaban en pantalla, una vez retirados sus elementos químicos. Ambos objetos documentan, con una precisión que ningún guión ni fotografía de rodaje puede ofrecer, cómo se resolvían técnicamente los tiroteos del wéstern europeo antes de que existieran los efectos digitales.

🗺️ De Colmenar Viejo a Hoyo de Manzanares: la prehistoria del wéstern europeo
Golden City no surgió de la nada. En 1958 ya se habían levantado decorados temporales en Colmenar Viejo para la producción La rubia y el sheriff, una prueba de que la sierra madrileña podía sustituir a Arizona o a Texas sin que el público lo notara demasiado. Cuatro años después, en 1962, Pérez Cubero y Galicia dieron el salto a un poblado permanente en Hoyo de Manzanares, pensado para aguantar rodaje tras rodaje sin tener que reconstruirse cada vez.
El fenómeno no se quedó ahí. Mientras Golden City funcionaba a pleno rendimiento, otros productores buscaban sus propios decorados en la Comunidad de Madrid: la Dehesa de Navalvillar, entre Colmenar Viejo y Manzanares el Real, llegó a albergar hasta ocho poblados distintos a lo largo de los años sesenta y setenta. Cuando Tabernas y, más tarde, Daganzo tomaron el relevo como nuevos platos favoritos del género, Golden City perdió su razón de ser y acabó desmontándose por partes.
Quien quiera profundizar en esta primera etapa del wéstern madrileño puede leer en SpanishWestern la historia completa de Golden City, el poblado donde nació el wéstern europeo, o el repaso a los ocho decorados olvidados de la Dehesa de Navalvillar.
🎬 La memoria que la arqueología no puede desenterrar
Hay una parte de la historia de Golden City que ninguna cata arqueológica va a recuperar: el recuerdo de quienes trabajaron allí como figurantes. La agrupación cultural Hoyo Cine, fundada en 2015 por vecinos como Javier Ramos, Julián Iglesias, Marisa Baelo y Juanjo Acosta, lleva años recogiendo esos testimonios antes de que se pierdan para siempre.
Para buena parte del pueblo, los años de Golden City fueron una pequeña edad de oro económica: un figurante podía ganar en un solo día de rodaje lo que en el campo o en la construcción costaba toda una semana de trabajo. Esa memoria colectiva, hecha de anécdotas de sombreros de vaquero y pistoleros de fogueo paseando por las calles de un pueblo serrano, es tan parte del yacimiento como los ladrillos y las balas de madera.

📦 Qué pasará con todo lo encontrado
El terreno donde se asienta Golden City es de titularidad municipal y forma parte de un parque protegido, pero no está declarado yacimiento arqueológico oficial. Eso no impide que los hallazgos sigan el procedimiento habitual del patrimonio histórico español: catalogarse pieza a pieza y entregarse al museo regional de referencia, en este caso el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, en Alcalá de Henares.

Es un destino casi paradójico para unos objetos que nunca pretendieron ser históricos: balas que no eran balas, bombillas pintadas para parecer otra cosa, un decorado que, como recuerda su propio arqueólogo, «nunca existió». Y sin embargo, ahí están, camino de una vitrina, como prueba física de que durante una década España fabricó su propio Oeste a sesenta kilómetros de Madrid.
🐎 ¿Conocías la existencia de Golden City antes de esta excavación, o creías que el wéstern europeo empezó directamente en el desierto de Tabernas? Cuéntanoslo en los comentarios.
Fuente original: El Salto.





