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"Ruta del wéstern en Burgos: Covarrubias, Salas de los Infantes y el monasterio que Leone convirtió en hospital"
🤠 Burgos tiene su propio Nuevo México, y no hace falta cruzar el Atlántico para pisarlo. En el verano de 1966, Sergio Leone trasladó parte del rodaje de «El bueno, el feo y el malo» a la Sierra de la Demanda y al valle del Arlanza, donde encontró algo que ni siquiera el desierto de Tabernas podía ofrecerle: monasterios en ruinas, gargantas de piedra caliza y un paisaje de guerra que hoy puede recorrerse siguiendo la ruta del wéstern en Burgos, un itinerario que va mucho más allá del archiconocido cementerio de Sad Hill.
Vista aérea del cementerio de Sad Hill, una de las paradas de la ruta del wéstern en Burgos.
🏛️ El monasterio que Leone convirtió en hospital de campaña
El interior del monasterio de San Pedro de Arlanza, convertido en hospital militar para el rodaje.
La primera parada de cualquier ruta del wéstern en Burgos es, casi por obligación, el monasterio de San Pedro de Arlanza, en Hortigüela. Hoy es poco más que un conjunto de muros en pie y un claustro a cielo abierto, pero en el verano de 1966 el equipo de Leone reconstruyó entre esas ruinas la «Misión de San Antonio», el hospital militar donde el personaje de Tuco se hace pasar por sacerdote para colarse junto a Blondie.
El exterior que aparece en la pantalla, sin embargo, no es este monasterio: corresponde al Cortijo del Fraile, en Almería, uno de los muchos trucos de montaje con los que Leone cosió paisajes de medio país para fabricar un único escenario de guerra creíble. Burgos aportó el interior; Almería, la fachada.
🌉 La batalla del puente y el valle que se hizo pasar por Nuevo México
El valle del Arlanza, escenario de la batalla del puente de la película.
A pocos kilómetros de Hortigüela, camino de Covarrubias, el valle del Arlanza esconde otro de los grandes decorados de la trilogía: el escenario de la batalla del puente, la secuencia bélica en la que la Unión y la Confederación se disputan un paso estratégico mientras Tuco y Blondie observan desde la distancia.
Según recoge la Guía Repsol en un reportaje reciente sobre esta zona, el rodaje de la voladura no salió del todo bien: varias de las detonaciones previstas fallaron, y el equipo tuvo que repetir tomas en un puente sobre el río Arlanza cercano a Hortigüela que, sesenta años después, sigue en pie casi igual que entonces.
El puente de Langstone, levantado sobre el Arlanza, visto junto a un cañón en El bueno, el feo y el malo. Imagen: United Artists vía /Film
El valle del Arlanza no se limita a una localización puntual: es un corredor completo de piedra caliza y pinares que Leone utilizó para simular el frente de la Guerra de Secesión americana sin salir de Castilla y León.
La voladura del puente, uno de los momentos más espectaculares del rodaje en Burgos.
🏘️ Covarrubias: olla podrida, cangrejos de río y el Hotel Arlanza
Mientras se rodaba en el valle, el equipo técnico y buena parte del reparto se alojaba en Covarrubias, uno de los conjuntos medievales mejor conservados de la provincia. Según el mismo reportaje, los actores dormían en el antiguo Hotel Arlanza —hoy rebautizado como Hotel Nuevo Arlanza— y cenaban olla podrida, el guiso contundente típico de la zona.
Una curiosidad gastronómica menos conocida: parte del equipo de producción desarrolló cierta afición por los cangrejos de río de Galín, una pedanía cercana, hasta el punto de que la anécdota ha sobrevivido seis décadas en la memoria local. No es un dato que cambie la historia del cine, pero sí retrata algo que casi nunca se cuenta de los rodajes de spaghetti western en España: cómo comía y dormía la gente que los hacía posibles.
🪖 Salas de los Infantes: el cuartel que prestó soldados de extra
Salas de los Infantes funcionó como centro logístico de toda la producción. Hasta allí se desplazaban los figurantes y, según la Guía Repsol, soldados del cercano cuartel de San Marcial, reclutados para engrosar las filas de ejércitos que en pantalla parecían mucho más numerosos de lo que el presupuesto real permitía.
Es una práctica habitual del spaghetti western de los años sesenta y setenta, también documentada en otros rodajes españoles de la época: usar reclutas y vecinos como extras baratos para las escenas de masas, desde campos de batalla hasta duelos corales. Burgos, con su cuartel y su tradición militar, resultó un socio logístico tan importante como cualquiera de sus paisajes.
⚰️ Sad Hill, la parada que todo el mundo reconoce
El cementerio de Sad Hill, restaurado por voluntarios y hoy abierto a las visitas.
Ninguna ruta del wéstern en Burgos puede saltarse el cementerio de Sad Hill, en el valle de Mirandilla, entre Contreras y Santo Domingo de Silos. Es el escenario del duelo final a tres bandas entre Blondie, Tuco y Sentenza, con sus hileras de tumbas de madera dispuestas en círculos concéntricos sobre un prado que, durante décadas, quedó completamente abandonado tras el rodaje.
Tuco (Eli Wallach) entre las tumbas de Sad Hill, en el valle de Mirandilla. Imagen: United Artists vía /Film
Lo que hoy puede visitarse es fruto de un trabajo de recuperación impulsado por la Asociación Cultural Sad Hill, que mediante micromecenazgo y jornadas de voluntariado devolvió al lugar buena parte de su aspecto original. En 2016 se celebró allí mismo una proyección al aire libre de la película ante miles de espectadores, un gesto que convirtió un decorado olvidado en un punto de peregrinación para aficionados al wéstern de todo el mundo.
El círculo central de Sad Hill tal y como aparece en el duelo final de la película.
🌲 El Comunero de Revenga: naturaleza y mecánica clásica tras la cámara
La ruta se cierra con dos paradas menos cinematográficas pero igualmente ligadas al territorio que hizo posible el rodaje. En Quintanar de la Sierra, el taller de restauración de coches clásicos M&M Clásicos mantiene viva la memoria mecánica de una época en la que estos pueblos vivían del transporte y la logística que exigían rodajes como el de Leone.
Y en El Comunero de Revenga, un paraje natural con una necrópolis excavada en roca, conviven hoy el patrimonio arqueológico con propuestas de turismo activo como el parque de tirolinas De pino a pino y La Casa de la Madera, el centro de interpretación forestal de la zona. Son los mismos bosques y los mismos silencios que convencieron a Leone de que aquel rincón de Castilla podía pasar por el sur de Estados Unidos sin que el espectador lo notara.
🗺️ Cómo hacer hoy la ruta del wéstern en Burgos
La ruta del wéstern en Burgos se puede recorrer en coche en un único día, aunque para visitar con calma Sad Hill, Covarrubias, el monasterio de Arlanza y Salas de los Infantes conviene reservar una jornada completa, idealmente combinada con una parada en el propio Santo Domingo de Silos. Para quien ya conoce la ruta clásica por el cementerio, Betterville y el puente de Langstone, este recorrido complementario añade el lado menos fotografiado del rodaje: dónde comía el equipo, qué cuartel prestó soldados y qué otras ruinas sirvieron de decorado.
Burgos y Tabernas no compiten entre sí: se complementan. Uno aportó el desierto y la luz; el otro, la piedra, los monasterios y la logística militar que ningún libro de historia del cine suele mencionar. Juntos explican por qué España, y no Italia, terminó siendo el verdadero plató del wéstern europeo.
¿Conocías el papel de Covarrubias y Salas de los Infantes en el rodaje de «El bueno, el feo y el malo», o solo habías oído hablar de Sad Hill? Cuéntanoslo en los comentarios.