
"Sergio Corbucci en Almería: 8 wésterns salvajes del «otro Sergio» en el desierto"
-
Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 26 de octubre de 2026
🌵 Hablar de Sergio Corbucci en Almería es hablar de la cara más salvaje, política y sucia del spaghetti western. Mientras Sergio Leone convertía el desierto de Tabernas en un escenario de ópera, su amigo y rival romano lo llenaba de barro, revoluciones mexicanas, mercenarios sin escrúpulos y héroes que pierden mucho más de lo que ganan. El poblado de Fort Bravo – Texas Hollywood le dedicó este verano un repaso en su blog, y es la excusa perfecta para recorrer, película a película, la huella que el «otro Sergio» dejó en la provincia.

🎬 Quién fue el «otro Sergio»
Sergio Corbucci nació en Roma el 6 de diciembre de 1926 y murió en la misma ciudad el 1 de diciembre de 1990. Antes de ponerse detrás de la cámara estudió economía y trabajó como crítico de cine, un perfil muy parecido al de tantos cineastas italianos de posguerra que aprendieron el oficio a base de ver, escribir y rodar deprisa.
En la industria romana de los años cincuenta y sesenta tocó todos los palos: comedias populares, películas de romanos, aventuras. Fue precisamente en esos peplums donde coincidió con Sergio Leone, con quien mantuvo una amistad y una influencia mutua que acabaría dándole el apodo que le ha perseguido siempre: «el otro Sergio».
Su primer contacto con el Oeste fue incluso anterior al de Leone. «Massacro al Grande Canyon» (1964), que firmó en colaboración, llegó a los cines unos meses antes que «Por un puñado de dólares». Pero fue a partir de 1966, con «Django», cuando Corbucci se convirtió en una figura central del género y encontró en España, y muy especialmente en Almería, su gran plató natural.
Tienes su ficha completa en nuestra sección de equipo artístico: Sergio Corbucci en SpanishWestern.
🔥 Un western más crudo que el de Leone

Lo que distingue a Corbucci de su tocayo no es tanto el paisaje como la mirada. Si Leone construía duelos casi coreografiados, elegantes y solemnes, Corbucci prefería la violencia seca, el humor negro y los finales amargos. Sus protagonistas son antihéroes ambiguos, mercenarios que cambian de bando según quién pague y pistoleros que llegan tarde a todas partes.
«Corbucci quiere mostrarnos cómo ha sido la historia la mayoría de las veces, no cómo debería haber sido». Así resume la revista australiana Senses of Cinema el espíritu de su obra.
La crítica ha leído en sus películas una carga política mucho más explícita que en las de Leone: revoluciones traicionadas, explotación, codicia como motor de todo. Y lo hace con imágenes muy reconocibles: el barro de «Django», la nieve de «Il grande silenzio», los cascos que ocultan rostros, las figuras enormes en primer plano y un tono que a menudo roza lo operístico.
⚰️ Django, el ataúd que lo cambió todo
Ningún título resume mejor el estilo Corbucci que «Django» (1966). Franco Nero arrastrando un ataúd por un pueblo embarrado se convirtió en una de las imágenes más icónicas del cine europeo, y la película generó decenas de secuelas no oficiales que aprovechaban el nombre sin tener nada que ver con la historia original.
Aunque buena parte del rodaje se hizo en Italia, «Django» fue una coproducción italoespañola: en el propio cartel original figura la madrileña Tecisa junto a la romana B.R.C. Es un buen ejemplo de cómo funcionaba aquella industria, con capital, técnicos y localizaciones repartidos entre los dos países. Puedes repasar su ficha en Django en SpanishWestern.
La violencia del film era tal para los estándares de la época que el Reino Unido tardó décadas en permitir su distribución. Su influencia, sin embargo, llega hasta Quentin Tarantino, que tomó el nombre y el espíritu del personaje para su «Django desencadenado».

🏜️ Sergio Corbucci en Almería: los wésterns rodados en la provincia
Para entender a Sergio Corbucci en Almería basta con mirar su filmografía: el anexo de películas rodadas en la provincia recoge al menos ocho largometrajes suyos, casi toda su etapa central en el género. Estos son los títulos, con sus nombres en España:
- Minnesota Clay (1964), su primer western en solitario.
- Joe el implacable / Navajo Joe (1966), con Burt Reynolds.
- Los despiadados (1967), con Joseph Cotten.
- Salario para matar / Il mercenario (1968), con Franco Nero, Tony Musante y Jack Palance.
- Vamos a matar, compañeros (1970), con Franco Nero, Tomás Milian y Fernando Rey.
- Los hijos del día y de la noche (1972), con Tomás Milian.
- ¡Qué nos importa la revolución! (1972), con Vittorio Gassman.
- El blanco, el amarillo y el negro (1975), con Giuliano Gemma, Eli Wallach y Tomás Milian.
La lista dibuja una evolución muy clara: de los wésterns de venganza de mediados de los sesenta a los «zapata westerns» revolucionarios y, ya en los setenta, a la comedia. Y en todos ellos aparece, de una forma u otra, el paisaje almeriense: ramblas, badlands, cortijos encalados y los poblados construidos para el cine en Tabernas.

🪶 Navajo Joe: Burt Reynolds, abandonado en el desierto

«Navajo Joe» (1966) es probablemente el rodaje con más anécdotas de Corbucci en España. Producida por Dino De Laurentiis, la película iba a tener en principio a Marlon Brando como protagonista, pero el papel acabó en manos de un Burt Reynolds todavía poco conocido, que llegó a Italia en abril de 1966.
La relación entre actor y director no fue precisamente idílica. Según recoge la Spaghetti Western Database, Corbucci llegó a llevarse a Reynolds al medio del desierto almeriense y dejarlo allí para que volviera a pie a la ciudad. Reynolds, por su parte, se pasó años bromeando sobre la peluca que le hicieron llevar.
Parte de la película se rodó también en Madrid, en los alrededores del Jarama, como contamos en nuestro reportaje Western en Algete. Fue además la primera colaboración de Corbucci con Ennio Morricone, que firmó la partitura bajo seudónimo.
✊ El mercenario y Compañeros: la revolución en Tabernas
A finales de los sesenta, Corbucci se sumó con fuerza al subgénero de los «zapata westerns», historias ambientadas en la Revolución mexicana con una lectura política muy marcada. Almería, con sus pueblos blancos y su paisaje árido, se convirtió en un México perfectamente creíble.
«Il mercenario» (1968), estrenada en España como «Salario para matar», reunió a Franco Nero, Tony Musante, Jack Palance, Giovanna Ralli y el español Eduardo Fajardo. El guion partía de una historia de Franco Solinas y Giorgio Arlorio, la fotografía era del español Alejandro Ulloa y la música, de Morricone y Bruno Nicolai.

Dos años después llegó «Vamos a matar, compañeros» (1970), una coproducción entre Italia, Alemania Occidental y España con Franco Nero, Tomás Milian, Fernando Rey y Jack Palance. Volvió a contar con Alejandro Ulloa en la fotografía y con Morricone en la música. Se rodó en Almería, aunque la estación de tren que aparece en la película está en Villamanta, al oeste de Madrid.
Esa combinación de exteriores almerienses y madrileños fue muy habitual en los wésterns de la época: el desierto ponía el paisaje y la Comunidad de Madrid, con sus estudios y sus decorados, completaba lo que faltaba a pocas horas de distancia.
❄️ La excepción de la nieve

Hay una película de Corbucci que se escapa del sol almeriense y que, paradójicamente, muchos consideran su obra maestra: «Il grande silenzio» (1968). Jean-Louis Trintignant interpreta a un pistolero mudo y Klaus Kinski a un cazarrecompensas despiadado, en un paisaje completamente cubierto de nieve rodado en Italia.
Su final, sin redención ni justicia, sigue siendo uno de los más duros de la historia del western. Que el director que mejor supo aprovechar el desierto español firmara también el western más blanco y helado del género dice mucho de su capacidad para convertir el paisaje en un personaje más.
🤠 Fort Bravo, el decorado que mantiene viva su memoria
Hoy, quien quiera seguir la pista de Sergio Corbucci en Almería y pisar el tipo de escenarios que el director utilizaba puede hacerlo en el desierto de Tabernas. Fort Bravo – Texas Hollywood, uno de los tres poblados del Oeste que siguen en pie en la zona junto a Oasys MiniHollywood y Western Leone, conserva calles de arena, saloon, banco, cárcel, establos y una zona mexicana que recuerda a la de los «zapata westerns».

El propio poblado dedicó un artículo a la figura del director en su blog, «Sergio Corbucci y el Oeste de Almería», donde reivindica su cine «más crudo, violento y desesperanzado» como parte esencial del patrimonio cinematográfico de la provincia.
Si quieres conocer a fondo la historia del poblado, desde su origen como decorado hasta sus espectáculos actuales, la tienes en nuestro reportaje Fort Bravo: la historia completa.
📚 Para saber más
La filmografía western de Corbucci incluye también títulos que no figuran en el listado almeriense, como «Johnny Oro» (1966) o «Gli specialisti» (1969), además del ya citado «Il grande silenzio». Muchos de ellos se pueden encontrar hoy en ediciones restauradas, aunque no todos han tenido la suerte de «Django», que este verano volvió a las salas italianas en copia restaurada.
Corbucci murió en 1990 sin el reconocimiento crítico que sí recibió Leone en vida. Hoy, con Tarantino como gran embajador y con festivales como el Almería Western Film Festival reivindicando el género, la figura de Sergio Corbucci en Almería y en todo el western europeo vive una revalorización que hace justicia a un director imprescindible para entender por qué el Oeste más salvaje se rodó en Europa.
¿Cuál es tu película favorita de Sergio Corbucci? ¿Te quedas con el barro de «Django», la revolución de «Compañeros» o la nieve de «Il grande silenzio»? Cuéntanoslo en nuestras redes sociales. 🌵
Fuente: Fort Bravo – Texas Hollywood, Senses of Cinema y The Spaghetti Western Database.





