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Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 10 de septiembre de 2026
🤠 Antes de que Almería se convirtiera en la meca europea del western, hubo una roca madrileña que ya hacía de Nuevo México. Se llama El Rodaje, está en La Pedriza de Manzanares El Real, y por ella pasaron pistoleros, legionarios romanos y hasta un joven Clint Eastwood que todavía no sabía que se iba a convertir en un mito. Ahora, una nueva edición ampliada del libro «Rocas en el celuloide» vuelve a poner el foco sobre ese pedazo de sierra que fue, durante décadas, uno de los platós más activos de Europa.
📖 Un libro que vuelve a rodar por La Pedriza
La asociación cultural El Real de Manzanares acaba de presentar una edición ampliada de «Rocas en el celuloide. Manzanares El Real y La Pedriza como plató cinematográfico», el volumen que el cineasta e investigador Víctor Matellano publicó por primera vez en 2003. Dos décadas después, el libro vuelve a las librerías del pueblo con fotografías inéditas y nuevos títulos incorporados al catálogo, a un precio de 15 euros.
El repaso recorre distintas etapas del cine rodado en el municipio, desde la época de la Segunda República hasta producciones mucho más recientes, con un peso especial para el género que más veces eligió estas rocas como decorado: el western. La cronología que traza el libro arranca en 1941 con «Oro vil», la película que muchos historiadores señalan como el primer western del cine español, y llega hasta «Parada en el infierno», rodada ya en el siglo XXI a pocos kilómetros de allí, en la vecina Colmenar Viejo.

🎥 El Rodaje: el plató que vio nacer al western europeo en Madrid
El paraje que da nombre a media historia del cine español se llama, con toda lógica, El Rodaje. Es un espacio natural encajado entre los roquedos de El Canchal y El Rincón, al norte de Manzanares El Real, formado por explanadas amplias y collados que suben hacia El Yelmo. Desde 1935, cuando se filmó allí «La hija del penal», el pueblo no ha dejado de aparecer en producciones internacionales: «El Cid», «Rey de reyes», «Alejandro Magno» o «La caída del Imperio Romano» convirtieron sus riscos en Oriente Medio, en la meseta castellana o en el Mediterráneo, según lo que pidiera el guion.
Pero fue a partir de 1964 cuando El Rodaje encontró su vocación más duradera. En Colmenar Viejo se había levantado un decorado que recreaba un poblado del Oeste americano, y las productoras aprovechaban las rocas y los llanos de Manzanares El Real para completar los exteriores. Títulos como «Fuera de la ley», «La tumba del pistolero» o «Antes llega la muerte» —que llegó a construir un poblado minero entero en el paraje de Cortecero— multiplicaron los rodajes año tras año hasta bien entrada la década de 1970.

🔫 Cuando Clint Eastwood cabalgó por la Pedriza
El nombre propio que corona esa cronología es, inevitablemente, el de Sergio Leone. En 1966, mientras rodaba «El bueno, el feo y el malo» con localizaciones repartidas entre Burgos, Almería, Granada y la Comunidad de Madrid, el director italiano llevó a Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef hasta las fincas de El Rodaje para completar varias secuencias exteriores. Ese mismo año, en La Pedriza también se rodaron «Django», de Sergio Corbucci, y «Mestizo», entre otros títulos que hoy forman parte del canon del spaghetti western.
«El western europeo como tal, consolidado, nace en esta sierra de Madrid», sostiene Víctor Matellano, que sitúa en estos rodajes de los años sesenta el germen de un fenómeno que después se trasladaría también a Almería y a Italia.
2026 no es un año cualquiera para reivindicar esa memoria: se cumplen sesenta años del rodaje y del estreno mundial de «El bueno, el feo y el malo», y tanto Colmenar Viejo como Manzanares El Real han organizado a lo largo del año visitas guiadas gratuitas a las localizaciones originales, agotando las plazas disponibles en cada convocatoria. La nueva edición de «Rocas en el celuloide» llega, precisamente, para acompañar esa efeméride con el rigor documental que solo da haber pateado la sierra durante años.

🏛️ Una memoria que se reparte entre varios pueblos de la sierra
La Comunidad de Madrid tiene, en realidad, varios capítulos de esta misma historia repartidos por distintos municipios. A pocos kilómetros de El Rodaje, en la Dehesa de Navalvillar de Colmenar Viejo se construyeron decorados fijos que llegaron a acoger ocho poblados distintos a lo largo de los años. Y en Hoyo de Manzanares, otro municipio cercano, se alzó Golden City, el decorado donde Eastwood rodó «Por un puñado de dólares» y donde, según Matellano, el actor se puso por primera vez el poncho que le acompañaría el resto de su carrera.
Ninguno de esos tres enclaves —El Rodaje, la Dehesa de Navalvillar y Golden City— ha conservado sus decorados originales intactos. El paso del tiempo, la falta de mantenimiento y, en algún caso, decisiones municipales han ido borrando la madera y el adobe de aquellos poblados. Por eso libros como «Rocas en el celuloide», sumados a las rutas guiadas y a los homenajes como el que Hoyo de Manzanares dedicó recientemente al actor Jack Taylor, se han convertido en la principal herramienta para que esa memoria no desaparezca del todo. Incluso en Burgos, a varias horas de distancia, existe ya una ruta turística equivalente centrada en las localizaciones de Sergio Leone.

🗺️ Un mapa oficial que ya lleva nombre: Madrid Territorio Far West
La propia Comunidad de Madrid reconoce hoy ese legado a través de la guía «Comunidad de Madrid, Territorio Far West», elaborada por la Consejería de Cultura y Turismo, que catalogó la Dehesa de Navalvillar como el último decorado western que quedaba en pie en la región antes de su demolición en 2021. El Rodaje, en cambio, nunca contó con un decorado permanente comparable: era la roca desnuda, sin fachadas de saloon, la que hacía de Oeste americano cada vez que un equipo de rodaje llegaba con sus caballos y sus carromatos.
Ese matiz es, precisamente, uno de los valores que aporta «Rocas en el celuloide» frente a otras crónicas del western madrileño: no habla de un plató construido, sino de un paisaje natural reutilizado durante generaciones. Cuando Alfonso Pozuelo Ruano, documentalista de la asociación El Real de Manzanares, recopila título por título la filmografía local, el patrón que aparece es siempre el mismo: unas rocas que en 1961 son Castilla para «El Cid», en 1963 son la meseta romana para «La caída del Imperio Romano» y en 1966 son Nuevo México para Sergio Leone. Ningún otro paraje de la sierra de Guadarrama puede presumir de una versatilidad parecida, y «Rocas en el celuloide» es, hasta la fecha, el único libro que ha intentado ponerla por escrito de principio a fin.
🎬 Cómo hacerse con «Rocas en el celuloide»
La nueva edición del libro, editada por la asociación El Real de Manzanares, se vende por 15 euros en comercios del propio municipio y en los actos culturales que organiza la asociación a lo largo del año. No es un libro pensado para el gran público de quiosco: es, más bien, el tipo de trabajo minucioso que solo puede salir de alguien que ha entrevistado a los vecinos que hacían de extras, que ha revisado fotofijas de rodaje guardadas en cajones durante décadas y que conoce cada roca de La Pedriza por su nombre de plató.
Para quienes se acerquen a Manzanares El Real buscando ese pasado, el propio ayuntamiento mantiene además una recopilación de la filmografía local en la sala El Rodaje, con paneles y fotografías de buena parte de los títulos citados en el libro. Es, junto con las visitas guiadas de Colmenar Viejo y las jornadas de Hoyo de Manzanares, una tercera pieza de un mismo rompecabezas: el de una sierra madrileña que fue, durante treinta años, uno de los grandes platós del western mundial y que ahora empieza, poco a poco, a contarlo.
¿Habías oído hablar de El Rodaje antes de hoy, o pensabas que el western europeo nació directamente en el desierto de Tabernas? La sierra de Madrid tiene, todavía, mucho que reivindicar.
Fuente original: Colmenar Viejo Tierra de Cine.






