
"Ángel del Pozo: 30 wésterns y una silla para siempre en Tabernas"
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Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 26 de octubre de 2026
🤠 Ángel del Pozo spaghetti western es una de esas combinaciones que, si se dice en voz alta en Tabernas, todo el mundo reconoce enseguida. El actor madrileño, que compartió plató con Lee Van Cleef, Tomas Milian o Yul Brynner y que llegó a rodar más de treinta westerns entre los años sesenta y setenta, falleció el 29 de marzo de 2025 a los 90 años.
spanishwestern.com no se había detenido todavía en su figura, y con el Almería Western Film Festival 2026 todavía reciente —se celebró del 8 al 12 de octubre en Tabernas—, es un buen momento para recordar a uno de los suyos: el único actor español que tiene una silla con su nombre en el Paseo del Cine tabernero. Su muerte, el 29 de marzo de 2025, fue recogida entonces por medios como HOLA, que repasó su biografía junto a su hija, la periodista Almudena del Pozo.
🎭 Quién fue Ángel del Pozo, el madrileño que se hizo un nombre en Almería
Para entender a Ángel del Pozo hay que situarse en el Madrid de los años cincuenta, cuando el teatro universitario era la puerta de entrada natural al oficio de actor. No existía todavía una industria del wéstern español: eso llegaría unos años después, cuando productoras italianas y españolas descubrieron que el desierto de Tabernas se parecía, con luz y presupuesto suficientes, a Arizona o a Nuevo México.
Del Pozo llegó a ese boom en el momento justo. Cuando empezó a rodar wésterns a mediados de los sesenta, Almería ya se había convertido en el plató europeo de referencia del género, y él se convirtió en una de esas caras que, sin ser la estrella del cartel, aparecían en producción tras producción. Hoy, repasar la trayectoria de Ángel del Pozo spaghetti western es, en cierto modo, repasar la historia menos conocida de Tabernas: la de los actores españoles que hicieron posible, papel a papel, que el género funcionara.
🎭 De la universidad al cine, pasando por la compañía de Lili Muráti
Ángel del Pozo Merino nació en Madrid el 14 de julio de 1934. Como tantos actores de su generación, no empezó en un plató sino en las tablas: compaginó sus estudios universitarios con el Teatro Español Universitario (TEU), el semillero donde se curtieron buena parte de los intérpretes que después llenarían el cine español de los sesenta.
De ahí dio el salto a la compañía de la actriz húngara Lili Muráti, con la que protagonizó la comedia teatral «Un bruto para Patricia». El montaje gustó tanto que en 1960 se llevó al cine, y ese fue, precisamente, el debut de Del Pozo delante de una cámara. Tenía 26 años y toda una carrera por construir.

🌵 Treinta westerns y una complicidad especial con Sergio Sollima
Durante la década siguiente, Del Pozo se convirtió en una de esas caras reconocibles del spaghetti western sin ser nunca la primera figura del cartel: el tipo de actor que sostiene media docena de tramas secundarias y que, repasada su filmografía décadas después, aparece en títulos que cualquier aficionado conoce de memoria.
Participó en más de sesenta películas a lo largo de su carrera, de las cuales más de treinta pertenecen al género del Oeste. Trabajó de forma recurrente con el director italiano Sergio Sollima, con quien rodó La resa dei conti («The Big Gundown», 1966), donde interpretó a Chet Miller junto a Lee Van Cleef y Tomas Milian, y Faccia a Faccia («Cara a cara», 1967), junto a Gian Maria Volonté y el propio Milian.
Su filmografía del Oeste incluye también Savage Pampas (1966), con Robert Taylor, donde dio vida al teniente Del Río, y Catlow (1971), donde compartió reparto con Yul Brynner interpretando a Vargas. Más adelante llegaría Horror Express (1972), ya fuera del western puro pero con Christopher Lee como compañero de cartel, y participaciones junto a nombres como Telly Savalas en producciones ambientadas en la Revolución mexicana.
«Estarás de otra manera, pero estarás. Me quedo con lo que siempre me decías: la vida es muy bonita», escribió su hija Almudena del Pozo tras su muerte.
También participó en producciones ambientadas en la Revolución mexicana junto a Telly Savalas, en la línea de wésterns de frontera que, por entonces, convivían en los mismos decorados almerienses con las producciones de Sergio Leone. No es casualidad: entre 1965 y 1975, Tabernas y sus alrededores llegaron a tener varios equipos rodando al mismo tiempo, y los actores españoles como Del Pozo iban de un plató a otro casi sin salir del desierto.
No todo fue actuar delante de la cámara. Del Pozo también dirigió, con títulos como La Promesa, protagonizada por Carmen Sevilla, y El Alijo, con Juan Luis Galiardo. Fuera de la ficción, trabajó incluso con Michelangelo Antonioni en una producción internacional —el director italiano de Blow-Up—, una muestra de hasta qué punto su carrera se movió entre el cine de género y el cine de autor europeo sin complejos. Pocos actores de la época del spaghetti western español pueden presumir de un currículum tan variado.

📺 De los decorados de Almería a los despachos de Telecinco
El wéstern italoespañol entró en declive a lo largo de los años setenta, y Del Pozo, como tantos actores de su generación, fue reinventándose. Hacia 1980 se retiró progresivamente de la interpretación y, entre 1990 y 2008, desarrolló una segunda carrera como productor ejecutivo y responsable de relaciones públicas en Gestevisión Telecinco, dentro de lo que hoy es Mediaset España.
Fue un cambio radical: del desierto de Tabernas a los pasillos de una cadena de televisión en plena expansión. Pero el cine del Oeste nunca dejó de formar parte de su identidad pública, y así lo demostró el reconocimiento que llegaría ya entrado el siglo XXI.
En abril de 2020, en plena pandemia, Ángel del Pozo superó la Covid-19 con 85 años recién cumplidos. Fue, según contó su entorno, un aviso serio sobre su salud, aunque se recuperó a tiempo para ver cómo, pocos meses después, Tabernas le rendía uno de los homenajes más bonitos de su carrera.
🏆 El homenaje de Tabernas y una silla que ya es suya para siempre
En octubre de 2020, el Almería Western Film Festival le concedió el premio honorífico Tabernas de Cine, el mismo que este año 2026 recibe la actriz italiana Rada Rassimov en la 16ª edición del festival. La salud de Del Pozo —que meses antes había superado la Covid-19— le impidió viajar hasta Tabernas, así que fue su hija Almudena quien recogió el galardón en su nombre.
El festival no se quedó solo en la entrega del premio: proyectó Cara a cara como homenaje y, sobre todo, inscribió el nombre de Ángel del Pozo en el Paseo del Cine de Tabernas, la suerte de paseo de la fama local donde quedan grabadas las sillas de quienes hicieron historia en el desierto almeriense. Tras su muerte, Almudena quiso compartirlo públicamente: «Mi padre ya tiene su silla en el paseo Tabernas de Cine», escribió, acompañando el mensaje con una fotografía de la placa.

Es un detalle que conecta directamente con la razón de ser de este festival: Tabernas no solo proyecta películas, también cuida la memoria de la gente que construyó, década tras década, la leyenda del western europeo. En ese sentido, Del Pozo comparte vitrina con otras figuras que spanishwestern.com ha ido recordando, como Richard Harrison o, más recientemente, Rafael Molina, el especialista que dedicó su vida a Fort Bravo.
🎬 Una herencia que sigue viva en cada edición del festival
Que el Almería Western Film Festival mantenga viva esta tradición de homenajes —y que siga premiando cada octubre a los nombres que poblaron el género— explica por qué, año tras año, Tabernas sigue siendo un punto de referencia obligado para cualquier aficionado al spaghetti western. La figura de Ángel del Pozo, con sus más de treinta películas del Oeste y su paso por el cine de autor europeo, es un buen recordatorio de que el género dio trabajo a toda una generación de intérpretes españoles que hoy, muchos de ellos, ya no están entre nosotros.
El festival de este año, que se celebra del 8 al 12 de octubre, vuelve a insistir en esa misma idea con el homenaje a Rada Rassimov y con la conmemoración del 60º aniversario de El bueno, el feo y el malo, rodada en buena parte en estos mismos parajes. No deja de ser un hilo continuo: el que conecta a Ángel del Pozo spaghetti western de los sesenta con las nuevas generaciones que hoy descubren Tabernas gracias al festival.
📌 Para saber más sobre el legado del wéstern español
Si te interesa la historia de los actores y técnicos españoles que levantaron el género en Almería y en Madrid, en spanishwestern.com hemos ido recogiendo otras historias parecidas: desde el adiós a Rafael Molina, el especialista que dedicó toda su vida a Fort Bravo-Texas Hollywood, hasta la trayectoria de Richard Harrison, el actor que llegó a rechazar un papel con Sergio Leone antes de rodar su propio spaghetti western en la Comunidad de Madrid. Son piezas de un mismo rompecabezas: el de un género que, pese a nacer en Hollywood, se hizo en buena medida con manos y rostros españoles.
Del Pozo no vivió para ver esta 16ª edición del festival, pero su silla seguirá en el Paseo del Cine de Tabernas, junto a las de otros nombres que, como él, hicieron del desierto almeriense un plató de referencia mundial. Entre rodaje y rodaje, entre Sollima y Telecinco, entre Almería y Madrid, la carrera de Ángel del Pozo spaghetti western resume bastante bien lo que fue, para toda una generación de actores españoles, trabajar en el género del Oeste durante sus años dorados.
¿Habías oído hablar de Ángel del Pozo antes de hoy, o lo conocías sobre todo por su etapa en Telecinco? Cuéntanoslo y, si pasas por Tabernas durante el festival, no dejes de buscar su silla en el Paseo del Cine.





