Elemento gráfico de plantilla — Spanish Western

🤠 Hay un pueblo del oeste en Alicante que casi nadie recuerda, y no está en Tabernas ni en Almería. Se llama Agost, es famoso por su alfarería centenaria y, durante unas semanas de 1966, sus sierras se llenaron de pistoleros, hacendados y campesinos mexicanos de mentira. Allí se rodó buena parte de El regreso de los siete magníficos, la secuela de Los siete magníficos protagonizada de nuevo por Yul Brynner. Un reportaje publicado esta semana por Aquí Medios de Comunicación ha vuelto a poner sobre la mesa esta historia casi olvidada, la de un pueblo western de Agost que durante décadas ha vivido a la sombra de Tabernas y Hoyo de Manzanares.

🎬 De Alicante a México: así nació el pueblo western de Agost

Corría febrero de 1966 cuando el equipo de la Mirisch Productions, con el respaldo de United Artists, desembarcó en la provincia de Alicante. Buscaban un decorado capaz de pasar por un pueblo mexicano de finales del siglo XIX, con calles de tierra, una iglesia de adobe y un caserío pobre y polvoriento. Lo encontraron a tres kilómetros de Agost, entre las sierras del Castellar y de Los Tajos, cerca de la carretera que une San Vicente del Raspeig con el propio municipio.

Bajo la dirección artística de José Algueró, que ya había trabajado en varias superproducciones rodadas en España, se levantó un poblado mexicano completo. No fue el único: para algunas secuencias se construyó un segundo pueblo, y los interiores se completaron en los estudios Samuel Bronston de Madrid, donde el departamento de arte reprodujo con detalle las mismas fachadas que se habían levantado en el campo alicantino.

pueblo western de Agost construido para El regreso de los siete magníficos
Uno de los dos poblados mexicanos construidos en las sierras de Agost para la película. Foto: Valencia International.

🐴 Yul Brynner cabalgando entre alfarería: el rodaje de 1966

El regreso de los siete magníficos recuperaba a Chris Adams (Yul Brynner) y Vin Tanner (Robert Fuller) para rescatar a un pueblo mexicano esclavizado por el hacendado Lorca, interpretado por el propio Emilio Fernández. Completaban el reparto Warren Oates, Claude Akins, Julián Mateos, Fernando Rey y Elisa Montés, bajo la dirección de Burt Kennedy, que sustituía a John Sturges tras el éxito de la primera entrega.

El rodaje se prolongó varias semanas y convirtió al pequeño Agost, conocido sobre todo por sus alfares y su cerámica, en un plató a cielo abierto. La banda sonora corrió a cargo de Elmer Bernstein, que repetía tras la mítica partitura de 1960 y que acabaría recibiendo una nominación al Óscar por esta secuela, pese a que la crítica de la época fue muy dura con la película.

🍷 La Bodega La Escandella y los secretos del set

A apenas dos kilómetros del pueblo, la propietaria de la Bodega La Escandella, Delfina Marco, cedió sus instalaciones para rodar durante dos semanas una escena de riña de gallos. Los toneles que aparecen en esas imágenes siguen hoy en el mismo lugar, igual que la característica cerámica de Agost que decora la bodega desde entonces, según recoge el reportaje de Valencia International sobre el rodaje.

El equipo de efectos especiales, encabezado por el veterano Richard Parker —que ya había trabajado en las producciones de Samuel Bronston— y el técnico español Fernando Pérez, se encargó de las explosiones, disparos, impactos y hasta de una secuencia de lluvia artificial. En una de las escenas más recordadas, el villano interpretado por Emilio Fernández muere de un disparo de Brynner; en algunos fotogramas conservados llega a intuirse el arnés y la bolsa de sangre del efecto.

doble de acción en el rodaje del pueblo western de Agost
Encarna Montoya, doble de acción en el rodaje de 1966.

🎞️ De Hollywood a España: por qué el oeste se rodaba aquí

A mediados de los años sesenta, España se había convertido ya en una fábrica de decorados para el cine internacional. El productor Samuel Bronston había levantado en Las Rozas unos estudios descomunales para rodar superproducciones como El Cid (1961) o 55 días en Pekín (1963), demostrando que los estudios españoles podían competir en escala con cualquier plató de Hollywood. Los costes de producción eran mucho más bajos que en Estados Unidos, la mano de obra técnica era barata y abundante, y la luz y los paisajes del sureste peninsular se prestaban a pasar por casi cualquier escenario del mundo.

Cuando Sergio Leone empezó a rodar en Almería en 1964, aquel filón ya llevaba años explotándose en otras provincias. El regreso de los siete magníficos es un buen ejemplo de cómo el fenómeno no se limitó a Tabernas: la productora Mirisch, tras el éxito de la primera entrega en 1960, prefirió trasladar el rodaje íntegro a España antes que volver a México, donde el rodaje original había generado roces con el sindicato local de actores. Alicante, con Agost como epicentro, se convirtió así en un decorado más de aquel gran plató improvisado que fue España durante los años del western.

🏺 Agost, la capital de la alfarería que soñó con ser Hollywood

Lo curioso de esta historia es que Agost no tenía entonces ninguna vocación cinematográfica: era, como sigue siendo hoy, un municipio conocido sobre todo por su tradición alfarera, con decenas de talleres familiares dedicados a la cerámica desde hace generaciones. Nada en su paisaje de sierras bajas y tierra rojiza anunciaba que allí se fuera a rodar una superproducción de Hollywood con Yul Brynner como protagonista.

Esa mezcla explica algunos de los detalles más curiosos del rodaje: los toneles y la cerámica que aparecen de fondo en varias escenas no eran atrezo traído de fuera, sino la propia producción local de los alfares de Agost, reutilizada tal cual para ambientar el poblado mexicano. Sesenta años después, esa misma alfarería sigue siendo la principal seña de identidad del municipio, muy por encima del recuerdo de haber sido, durante unas semanas, un pueblo del salvaje oeste.

🎭 Los vecinos de Agost que se convirtieron en extras

La producción tiró de mano de obra local para llenar de vida el falso México: decenas de vecinos de Agost y, muy especialmente, familias de la comunidad gitana de la comarca, fueron contratados como extras para dar el tipo de campesinos mexicanos. Bartolomé Canto Díaz, entonces un niño del pueblo, recordaba décadas después que su tarea consistía en acercar cubos de agua al equipo técnico bajo el sol de febrero.

Su hermana, María Dolores Canto, maestra de historia local, llegó a reunir fotografías y recuerdos de aquel rodaje que hoy son prácticamente la única memoria gráfica que queda del pueblo western de Agost. Entre esos testimonios está el de Encarna Montoya, doble de las actrices de la película, que recordaba entre risas el día en que se cayó del burro sobre el niño gitano que la acompañaba en una de las tomas.

«Nos apuntamos porque pagaban cada día que trabajabas, y encima veías de cerca a actores de Hollywood. Para un pueblo como Agost, aquello fue un acontecimiento que no se ha vuelto a repetir», resumía años después uno de los vecinos que participó como extra, según los testimonios recogidos por historiadores locales.

📽️ Una película maldita por la crítica, pero clave para el western europeo

El regreso de los siete magníficos se estrenó el 19 de octubre de 1966 y no tuvo un recibimiento fácil: la revista Variety la calificó de «insatisfactoria» y «plagada de tópicos», y en las recopilaciones de crítica actuales apenas roza el 13% de aprobación. Comercialmente, sin embargo, funcionó razonablemente bien, con más de seis millones de dólares recaudados en todo el mundo contando su reestreno de 1969.

Más allá de la acogida crítica, la película es un testimonio de un fenómeno mucho más amplio: durante los años sesenta, decenas de productoras estadounidenses e italianas trasladaron sus rodajes de western desde México y Estados Unidos hasta España, donde los costes eran mucho menores y los paisajes, con algo de imaginación y buena dirección artística, podían pasar por cualquier rincón del suroeste americano. Almería concentró la mayoría de esos rodajes, pero Agost demuestra que el fenómeno se extendió también a la actual Comunitat Valenciana.

toneles de la Bodega La Escandella usados en el rodaje del pueblo western de Agost
Los toneles de la Bodega La Escandella, escenario de la riña de gallos de la película. Foto: Valencia International.

🗺️ Qué queda hoy del pueblo western de Agost

A diferencia de Fort Bravo o Hoyo de Manzanares, en Agost no se conservó ningún decorado en pie: los pueblos mexicanos se desmontaron al terminar el rodaje y el terreno volvió a su uso agrícola y forestal. Lo que sí perdura es la memoria oral de los vecinos que participaron, las fotografías familiares y, sobre todo, la alfarería local, la misma que aparecía de fondo en varias escenas y que sigue siendo hoy la seña de identidad del municipio.

En julio de 2011 el Ayuntamiento de Agost organizó una primera conmemoración del rodaje, con una visita guiada a los antiguos emplazamientos y una proyección de la película para los vecinos más jóvenes, que en muchos casos desconocían por completo que Yul Brynner había cabalgado por sus sierras. El reportaje de esta semana que ha recuperado la historia demuestra que, sesenta años después, el pueblo western de Agost sigue siendo una de las localizaciones más desconocidas del western rodado en España.

🧭 Para saber más: otras localizaciones olvidadas del western en España

La historia de Agost encaja con la de otros decorados españoles que el gran público apenas conoce, como los que hemos contado en Dehesa de Navalvillar, los ocho decorados olvidados de Colmenar Viejo y Manzanares El Real, o el nacimiento del western europeo en Golden City, el poblado de Hoyo de Manzanares. Entre Almería, Madrid y ahora Alicante, el mapa del western hecho en España es mucho más amplio de lo que suele contarse.

🌵 ¿Conocías la historia del pueblo western de Agost, o creías que todo el cine del oeste rodado en España se había filmado en Almería? Cuéntanoslo, y si pasas por la Comunitat Valenciana, quizá merezca la pena acercarse a Agost a buscar los restos de aquel México de mentira.

Autor del artículo: Jose Luis de Vicente
Fotografía de Cementerios Golden City, localización de rodaje western
Fotografía de Cementerios Golden City, localización de rodaje western

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