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Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 26 de octubre de 2026
🤠 La historia de Joan Ribot y John Wayne parece sacada de un guion de Hollywood: un camarero mallorquín que, con poco más de veinte años, se planta delante del Duque en el puerto de Palma y le dice que es justo el hombre que anda buscando. Y lo era. Aquel gesto le abrió las puertas del yate Wild Goose, de un rodaje en España y, finalmente, de toda una vida en Los Ángeles.
Ahora esa aventura tiene su propia película. El cortometraje documental L’últim vaquer de Hollywood (El último vaquero de Hollywood), dirigido por el palmesano Jordi Nadal Perelló, ha llegado este octubre hasta Tabernas dentro de la sección Panorama del Almería Western Film Festival, después de un recorrido por festivales que empezó en Mallorca y que incluye un premio de la ciudad de Palma.

🎬 El último vaquero de Hollywood llegó al festival de Tabernas

La 16ª edición del Almería Western Film Festival, celebrada del 8 al 12 de octubre de 2026, quiso abrir el foco más allá de los duelos y los pistoleros. Su sección Panorama reunió documentales y piezas que orbitan alrededor del wéstern sin ser wésterns al uso, y entre ellas figuraba este retrato de veinte minutos sobre un mallorquín que vivió muy de cerca la leyenda de John Wayne.
No es casualidad que la pieza encajara en Tabernas. El desierto almeriense es el gran escenario europeo del género y el festival lleva años rescatando historias de españoles que, de una manera u otra, se cruzaron con el cine del Oeste: especialistas, figurantes, técnicos o, como en este caso, alguien que sirvió la cena al mismísimo Duque. Ya contamos en nuestra crónica de la 16ª edición del AWFF que el documental fue una de las sorpresas de la sección.
Conviene matizar un detalle que a veces se ha simplificado: Ribot no fue compañero de reparto de Wayne. Su vínculo fue mucho más doméstico y, precisamente por eso, más curioso. Fue el maître de su yate durante una temporada mediterránea y esa relación de confianza le cambió el destino.
⚓ Joan Ribot y John Wayne: el encuentro en el puerto de Palma

Ribot se crio entre Palma y Santa Margalida, donde de niño se bañaba en la playa de Can Picafort. Antes de conocer a Wayne trabajaba como camarero en la capital balear y había hecho la mili en Melilla. Hablaba algo de inglés, una rareza útil en la Mallorca de principios de los años sesenta.
Según ha recordado él mismo en entrevistas con la prensa balear, fue su padre quien vio en el periódico un anuncio en el que se buscaba un maître para el yate de John Wayne. El joven se acercó al puerto, se abrió paso entre la gente que rodeaba a la estrella y se presentó sin rodeos. Wayne lo mandó hablar con Peter, el capitán del barco.
Tras una entrevista en el Club Náutico, lo contrataron: 150 dólares al mes más propinas, con alojamiento y comida a bordo. Para un chico mallorquín de la época era una pequeña fortuna, pero sobre todo era un billete hacia un mundo que hasta entonces solo había visto en las pantallas de cine.
El momento clave fue una frase de pocas palabras dicha en el muelle: Ribot se presentó ante Wayne como el hombre que estaba buscando. Ese atrevimiento es el corazón del documental de Jordi Nadal.
🛥️ El Wild Goose: el yate del Duque que recorrió el Mediterráneo
El Wild Goose no era un barco cualquiera. Había nacido como dragaminas de la Marina de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y, tras pasar por varias manos, terminó convertido en el yate de recreo de John Wayne a comienzos de los años sesenta. El actor lo adoraba y pasó en él muchas de sus vacaciones.
En el verano de 1963, Wayne llegó a España a bordo del Wild Goose acompañado de su esposa, de varios de sus hijos y de amigos invitados. Recorrieron la costa mediterránea antes de que el actor tuviera que ponerse a trabajar. Durante aquellas semanas, Ribot servía las comidas y cenas de la familia a bordo, una rutina que conserva en algunas fotografías de la época.
Aquel barco se convirtió en una especie de hogar flotante para el joven mallorquín. Allí aprendió los gustos del Duque, su forma de tratar a la tripulación y el ambiente relajado que se respiraba lejos de los estudios. Décadas después, el Wild Goose sigue navegando en el sur de California, convertido en barco de eventos y cruceros que presume de su ilustre antiguo propietario.
🎪 De la costa al rodaje de El fabuloso mundo del circo

El motivo de aquella travesía tenía mucho que ver con el cine rodado en España. Wayne había firmado para protagonizar El fabuloso mundo del circo (Circus World), dirigida por Henry Hathaway, con Claudia Cardinale y Rita Hayworth. El rodaje arrancó en septiembre de 1963 en Barcelona, en lugares como el Gran Teatro del Liceo y el puerto, y continuó después en Madrid.
Durante la filmación en el puerto barcelonés, el propio Wild Goose estuvo amarrado allí, casi como un protagonista más de la película. Cuando el equipo se trasladó a Madrid, Ribot se alojó en un hotel de la capital mientras Wayne trabajaba; la familia del actor ya había regresado a Estados Unidos.
Aquella producción, una de las grandes superproducciones rodadas en España en los sesenta, fue la que dio un giro definitivo a la vida de Ribot. En el reparto figuraba John Smith, popular entre el público por la serie wéstern Laramie, y con él surgió la oportunidad que lo llevaría a cruzar el Atlántico.
🌴 Una vida en Los Ángeles entre estrellas

Fue el propio Wayne quien le sugirió trabajar para su amigo John Smith en Estados Unidos como maître de su casa. Ribot aceptó casi sin pensarlo. En aquella residencia empezó a tratar con nombres que hoy suenan a enciclopedia: Rock Hudson, Glenn Ford, Ricky Nelson, Richard Chamberlain o la propia Rita Hayworth.
Su carrera en la hostelería angelina fue larga y variada. Trabajó en el Overland Club, donde llegó a servir a Richard Nixon durante una campaña electoral, y pasó una década en el hotel Hilton. Más tarde dio el salto a empresario con Los Globos, un local de ambiente latino que durante años frecuentaron muchas caras conocidas.
También coqueteó con la interpretación. Ser actor había sido uno de sus sueños, pero solo llegó a aparecer como figurante en Legacy of Blood. Como explica el director del documental, la vida le llevó por otro camino distinto del que había imaginado, aunque siempre muy cerca de los focos.
Hoy, con más de 85 años, vive en Burbank, a un paso de los estudios de Universal, Warner Bros. y Disney, junto a su esposa alemana, Jutta. Habla un mallorquín muy americanizado y, según quienes lo han tratado, es un hombre alegre que conversa con todo el mundo. Aun así, sigue sintiendo Mallorca como su casa y ha dicho que algún día quiere que sus cenizas descansen en la playa de Can Picafort.
🎥 Jordi Nadal y el rodaje del documental

El origen del proyecto es casi tan casual como el encuentro en el muelle. Jordi Nadal Perelló, guionista y cineasta nacido en Palma en 1992, leyó la historia de Ribot en un reportaje de prensa que le enseñó su padre. Contactó con el Ayuntamiento de Santa Margalida, consiguió llegar hasta el protagonista y decidió que aquella vida merecía una película.
El equipo rodó en Santa Margalida y pasó una semana en Los Ángeles conviviendo con Ribot. Recorrieron con él el letrero de Hollywood, escenarios de aire wéstern y la tumba de John Wayne. La fotografía corre a cargo de Toni Payeras, la producción de Joan Bover y la música de Sergio Llopis; el propio Ribot pone la voz a su historia.
Para Nadal, el documental es una manera de hablar de la capacidad de adaptación de su protagonista y de su amor por el oficio. Lo ha definido como el testimonio de un mundo que está desapareciendo delante de nuestros ojos: el del Hollywood clásico y el de aquellos españoles que, sin ser estrellas, vivieron su época dorada desde dentro.
Entre las anécdotas que recoge la cinta están las cenas con Wayne y la reacción del Duque cuando un joven Clint Eastwood, que empezaba a despuntar, dejó de estar invitado a ciertas reuniones. Pequeñas historias que dicen mucho de cómo se movía la industria en aquellos años.
🏆 Premios y recorrido por festivales
El cortometraje se estrenó en el Atlàntida Mallorca Film Festival, impulsado por Filmin, a partir del 25 de julio de 2025. Aquella primera parada fue, en palabras del director, un honor; todo lo que viniera después sería un regalo extra. Y vinieron unos cuantos.
La pieza, coproducida por Far Visuals e IB3 Televisió, ganó el Premio Ciutat de Palma de Audiovisual Maria Forteza 2025. También ha pasado por citas como el Ibiza CineFest, el Medina Film Festival o la muestra de documental corto balear del Evolution Mallorca International Film Festival, antes de recalar en el festival de wéstern de Tabernas.
Está previsto que el documental se emita en la televisión autonómica balear y en su momento se anunció una proyección especial en Santa Margalida con la presencia del propio Ribot, lo que supondría cerrar el círculo en el pueblo donde empezó todo.
🌵 John Wayne y España: una relación de ida y vuelta
La historia de Ribot se suma a la larga lista de vínculos entre el wéstern de Hollywood y nuestro país. Mientras el Duque disfrutaba del Mediterráneo, en Madrid y Almería comenzaba a gestarse la explosión del wéstern europeo: apenas un año después, Sergio Leone rodaría en Hoyo de Manzanares y Almería Por un puñado de dólares, la película que convertiría a Clint Eastwood en estrella.
Wayne nunca rodó un wéstern en España, pero su paso por Barcelona y Madrid para El fabuloso mundo del circo forma parte de esa etapa en la que las grandes producciones estadounidenses descubrieron los estudios, los paisajes y los técnicos españoles. Aquel rodaje, por cierto, sufrió un aparatoso incendio durante la filmación de una de sus grandes escenas.
Si quieres seguir tirando del hilo, en nuestra web puedes repasar otras piezas sobre el legado del Duque, como la del nuevo remake de Angel and the Badman, el clásico de John Wayne que ha vuelto a la gran pantalla con Tommy Lee Jones.
📚 Para saber más
Las primeras noticias sobre Joan Ribot y John Wayne aparecieron en la prensa mallorquina, que fue la que despertó la curiosidad del director. Puedes leer el reportaje original sobre el estreno del documental en Última Hora, y la noticia del premio de la ciudad de Palma en Ara Balears.
La historia de Joan Ribot y John Wayne recuerda que el wéstern no solo se escribió con pistoleros y caballos: también con camareros, tripulantes y técnicos anónimos que vivieron la leyenda desde la cocina o la cubierta de un barco. Gente corriente que, con un poco de descaro, acabó formando parte del Hollywood dorado.
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