
"Golden City: el poblado de Hoyo de Manzanares donde nació el wéstern europeo"
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Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 20 de agosto de 2026
🤠 Antes de que Almería se convirtiera en la gran meca del wéstern español, hubo un pueblo a apenas 35 kilómetros de Madrid donde el género empezó a tomar forma en serio. Se llamaba Golden City, se levantó en el término de Hoyo de Manzanares a principios de los años 60, y por sus calles de polvo pasó un actor de una serie de vaqueros televisiva –Rawhide– que todavía no era Clint Eastwood. El cineasta Víctor Matellano, que prepara el documental Clint Spain Connection sobre el paso del actor por distintos rodajes en España, lo ha resumido sin matices en una entrevista reciente: «El wéstern europeo como tal, consolidado, nace en Hoyo de Manzanares».
🎬 De decorado improvisado a poblado permanente
La historia arrancó casi por accidente. Unos productores italianos llegaron a Hoyo de Manzanares buscando localizaciones baratas para un wéstern modesto, atraídos por un paisaje que recordaba al de California. La idea inicial era levantar apenas unas fachadas, pero los decoradores propusieron algo más ambicioso: construir un poblado del Oeste de verdad, pensado como un pequeño estudio reutilizable en futuras producciones. El productor Eduardo Manzano aceptó la apuesta, y Golden City empezó a funcionar como plató fijo.

Contrato 06/1962
Las dos primeras películas que se rodaron allí, El sheriff terrible y Cabalgando hacia la muerte, sirvieron para poner en marcha la maquinaria. «Se ruedan dos películas seguidas, que son las dos que realmente se hacen, y empieza a funcionar», explica Matellano sobre ese primer impulso. A partir de ahí, la Comunidad de Madrid se convirtió en escenario habitual de wésterns durante toda la década, con Golden City como epicentro de una industria que, como recuerdan los documentos de la época conservados sobre el proyecto, se organizó desde el principio con contratos y precontratos entre productores y propietarios del terreno.
🧥 El poncho que cambió el cine
El nombre de Golden City quedó unido para siempre a Por un puñado de dólares, la película de Sergio Leone que lanzó internacionalmente el wéstern europeo y convirtió a Clint Eastwood en un icono. Según Matellano, aquel rodaje estuvo muy lejos del glamour de Hollywood: un solo coche para trasladar a todo el equipo, bocadillos, siestas improvisadas y un actor que apenas hablaba con nadie porque casi nadie en el poblado sabía inglés. El cineasta sostiene además que fue probablemente en Hoyo de Manzanares donde Eastwood se puso por primera vez el mítico poncho que después pasaría a la historia del cine: «El famoso poncho mítico de la historia del cine es aquí», ha destacado.
«Clint Eastwood todavía no era Clint Eastwood», resume Matellano sobre aquel rodaje de presupuesto ajustísimo, sin teléfono ni luz estable, en el que cualquier llamada urgente obligaba a bajar hasta el bar del pueblo.
De hecho, esa ausencia de teléfono en el poblado dejó una de las anécdotas favoritas de Matellano: en una ocasión, Eastwood se negó a acudir al rodaje por un problema de pagos, y el equipo tuvo que localizarlo llamándole desde el único teléfono disponible, el del bar del pueblo. «Era un mundo absolutamente diferente», resume el cineasta, que subraya cómo aquellas producciones se levantaban con imaginación, pocos medios y mucha capacidad de adaptación.
💰 Una revolución económica para los pueblos cercanos
Golden City no solo cambió la historia del cine europeo: también transformó la vida de Hoyo de Manzanares y de los municipios vecinos. Trabajar como figurante en un rodaje llegaba a pagar el triple que una jornada en el campo, la principal fuente de ingresos de muchas familias de la zona. Caballos, extras, transporte, comida: la industria del wéstern tiraba de mano de obra local, y varias generaciones -entre ellas la familia del propio Matellano, con su padre, su abuelo y su tío trabajando como caballistas- se formaron profesionalmente en aquellos decorados.

Fotografía de Figurantes, localización de rodaje western
«Era una revolución para los pueblos», ha explicado Matellano, que reconoce que ese mundo tan particular -levantado con imaginación y pocos medios- marcó también su propia vocación como cineasta: «Eso forja pasiones como la mía y profesiones como la mía», ha afirmado, en referencia al oficio de caballista que heredó de su familia y que después reconvirtió en carrera detrás de la cámara.
📉 Los años de decadencia
El poblado se mantuvo activo durante más de una década, pero a medida que las producciones fueron trasladando su interés hacia otros decorados -Almería, sobre todo- Golden City empezó a apagarse. Las fotografías de finales de los 70 ya muestran un poblado muy distinto al de su época dorada: fachadas desconchadas, madera a la vista y calles vacías donde antes se rodaban tiroteos.
Sin las productoras que sufragaban su mantenimiento, los edificios de Golden City empezaron a deteriorarse a un ritmo mucho más rápido que el de su construcción. Lo que en los años 60 había tardado semanas en levantarse, en los 70 tardó apenas unos años en desaparecer casi por completo, devorado por la humedad, la madera pudriéndose y el expolio de materiales por parte de los vecinos, que reutilizaron tablones y objetos del decorado en sus propias casas.
🏚️ Qué queda hoy de Golden City
Del poblado que llegó a acoger más de un centenar de rodajes entre 1962 y principios de los años 70 apenas sobrevive un abrevadero, conservado por su posible uso ganadero. El resto de las estructuras se fue deteriorando cuando dejaron de llegar producciones, y el paso del tiempo terminó por borrar casi todo el decorado original, hoy dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.

Abrevadero original del poblado Golden City
Matellano cree que reconstruir el poblado en su emplazamiento original sería complicado, pero no descarta que Hoyo de Manzanares y su entorno puedan recuperar parte de esa memoria con alguna recreación o vestigio que ayude a los visitantes a imaginar lo que allí ocurrió. «El paisaje es el paisaje, pero a la gente hay que ayudarla también un poquito con la imaginación. Si tú pones un vestigio, un trozo de decorado, es más fácil imaginar», ha señalado. Mientras tanto, el cineasta sigue documentando esa memoria a través de Clint Spain Connection, el proyecto con el que espera dejar constancia audiovisual de una etapa que, según defiende, debería ocupar un lugar mucho más visible en la historia del cine europeo.
Hoyo de Manzanares (Madrid), agosto de 2026. ¿Merece Golden City un lugar más visible en la memoria del wéstern europeo, a la altura de Tabernas o de Sad Hill?




