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Subido por:
Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 23 de septiembre de 2026
🏛️ El desierto de Tabernas ha vuelto a cambiar de piel. Durante tres semanas de junio, la arena almeriense que durante décadas fingió ser Arizona o Nuevo México para el wéstern europeo se transformó en Egipto para Tomb Raider en Almería, la nueva serie de acción real que Amazon MGM Studios prepara sobre la arqueóloga de videojuego Lara Croft. El rodaje ya terminó, pero sus cifras acaban de salir a la luz: más de 3,3 millones de euros de impacto económico en apenas 21 días de trabajo.
🐫 Tomb Raider en Almería: cuando el desierto del wéstern se disfraza de Egipto
La producción, protagonizada por Sophie Turner como Lara Croft y por Sigourney Weaver en el papel de la enigmática Evelyn Wallis, eligió el paraje de El Chorrillo, en Sierra Alhamilla, y el propio Desierto de Tabernas para levantar parte de sus decorados egipcios. No es la primera vez que estos parajes fingen ser otra cosa: por ellos ya pasaron los ejércitos de «Exodus: Dioses y Reyes», de Ridley Scott, y más recientemente el equipo de «La Momia», de Lee Cronin. Tomb Raider en Almería se suma así a una lista de superproducciones que, sin ser wésterns, deben su credibilidad visual al mismo paisaje que hizo posible el spaghetti western.
El despliegue tuvo su centro logístico en la gasolinera de Alfaro, punto de referencia para generaciones de rodajes en la zona, desde donde se coordinaron los desplazamientos hacia los distintos escenarios de Sierra Alhamilla y del propio desierto.

🎬 De Angelina Jolie a Sophie Turner: una Lara Croft que aprendió a montar en el desierto almeriense
El proyecto no es una película más de la saga, sino una serie que reinicia por completo el personaje. Lara Croft, la arqueóloga que durante años encarnó Angelina Jolie en la gran pantalla, pasa ahora a manos de Sophie Turner, conocida por su papel de Sansa Stark en «Juego de Tronos». La producción, con guion de la también actriz Phoebe Waller-Bridge (creadora de «Fleabag»), busca convertir la franquicia de videojuegos en un fenómeno televisivo internacional para Prime Video.
Junto a Turner, el reparto suma nombres de peso: Sigourney Weaver da vida a Evelyn Wallis, un personaje inédito creado expresamente para la serie y ausente de los videojuegos originales, mientras que Jason Isaacs interpreta a Atlas DeMornay, tío de la protagonista. Celia Imrie y Bill Paterson completan un elenco que llegó a Almería tras rodar previamente en Girona, y que continuó su periplo español por Asturias y Galicia.
Almería, que ya fue escenario de «Exodus: Dioses y Reyes» y de «La Momia», consolida su posición como destino preferente para las grandes plataformas internacionales.
💰 El desglose de los 3,3 millones que Tomb Raider en Almería dejó en la provincia
Según el cálculo publicado por Noticias de Almería, que aplicó los ratios oficiales del estudio Olsberg-SPI para Spain Film Commission —la metodología habitual para auditar el impacto del sector audiovisual en España—, una serie de presupuesto alto destina alrededor del 22,3% de su coste total a gasto directo en el territorio de rodaje, repartido entre alojamiento, restauración, viajes y transporte.
Sobre un presupuesto conservador de 110 millones de euros para una producción de este calibre, el impacto total en turismo audiovisual rondaría los 24,5 millones. Almería, que concentró tres semanas de los cinco meses y medio de rodaje global de la temporada, se habría quedado con unos 3,3 millones de euros, divididos en tres grandes partidas.
La primera partida, alojamiento y restauración, ronda 1.274.000 euros: un equipo de entre 150 y 200 personas —técnicos, actores, dobles y producción— se alojó en hoteles de la capital y de Tabernas durante 21 noches, a una media de 120 euros por persona y noche, más dietas diarias de 40 euros.
La segunda partida, transporte, grúas y logística, es la más abultada, con unos 2.029.000 euros: incluye el alquiler de grúas de gran tonelaje para las escenas de El Chorrillo, la flota de todoterrenos y camiones de iluminación, la base logística de la gasolinera de Alfaro y el combustible de los generadores que alimentaron las pantallas LED de producción virtual, una tecnología que proyecta fondos digitales en tiempo real y que suele reservarse a rodajes de gran presupuesto.
La tercera partida, figuración y talento local, aporta entre 90.000 y 120.000 euros adicionales: a través de la empresa Mamen Films se contrataron cerca de un centenar de figurantes —entre ellos niños de 7 a 13 años y adultos de rasgos árabes— durante diez jornadas de rodaje, a razón de 90 a 120 euros por jornada.

🏜️ El Chorrillo, Plaza Pavía y las Salinas: el itinerario almeriense de Lara Croft
El rodaje de Tomb Raider en Almería no se limitó al desierto de Tabernas. Tras una semana intensa en El Chorrillo y en el propio desierto, el equipo se trasladó a la Plaza Pavía, en el centro histórico de la capital almeriense, que fue vestida con rotulación en árabe y ambientación de mercado, con puestos de fruta incluidos, para representar una ciudad de Oriente Próximo. El acceso de comercios de la zona quedó restringido durante los días de rodaje, una escena habitual en una provincia acostumbrada a convivir con grandes producciones desde los tiempos de Sergio Leone.
Días más tarde, la producción se desplazó hasta la carretera de las Salinas, en Cabo de Gata, donde volvió a restringirse temporalmente el acceso rodado mientras se filmaban nuevas secuencias. El rodaje en la provincia arrancó a mediados de junio, tras pasar por Girona, y se cerró la primera semana de julio, cuando el equipo puso rumbo a Galicia para rodar en la playa de As Catedrais.
🌍 Un plató que ya no es solo del wéstern: la herencia del desierto de Tabernas
Para quienes siguen de cerca la historia del cine rodado en Almería, el interés de Tomb Raider en Almería no está solo en las cifras, sino en lo que confirma: el desierto que inventó el wéstern europeo sigue siendo, sesenta años después, uno de los platós naturales más solicitados de Europa. Ya lo demuestran los 1.400 hectáreas de decorados y escenarios que se esconden en distintos rincones del término municipal, muchos de ellos todavía en activo para rodajes de todo tipo de género, no solo el western.
La propia inversión de 20 millones de euros que Senator Hotels & Resorts acaba de anunciar para MiniHollywood Oasys —con un nuevo hotel y la ampliación del parque zoológico— apunta en la misma dirección: Tabernas ya no vive solo de las balas de fogueo y los duelos a mediodía, sino de un ecosistema audiovisual que combina el turismo de cine clásico con la llegada constante de superproducciones internacionales, videojuegos incluidos. El reciente reconocimiento nacional de turismo rural a Fort Bravo es otra pieza de ese mismo mosaico: un territorio que ha aprendido a rentabilizar su paisaje mucho más allá del género que lo hizo famoso.
El videojuego que da origen a la serie, «Tomb Raider: Legacy of Atlantis», llegará el 12 de febrero de 2027, mientras que la propia serie de Prime Video todavía no tiene mes de estreno confirmado, aunque se espera para 2027. Sea cuando sea, Almería ya puede presumir de haber puesto, una vez más, su desierto al servicio de una de las grandes franquicias del entretenimiento mundial.

¿Debería Almería explotar más este perfil de plató «multigénero» más allá del wéstern con el que se identifica desde los años sesenta, o el futuro del turismo cinematográfico de Tabernas sigue pasando, sobre todo, por su legado como cuna del spaghetti western? La respuesta, probablemente, esté en seguir sumando las dos cosas.
📽️ Pantallas LED y grúas de gran tonelaje: la otra cara del rodaje
Una de las partidas más llamativas del desglose económico de Tomb Raider en Almería es la que corresponde a la producción virtual: los generadores y el combustible necesarios para alimentar pantallas LED de grandes dimensiones, capaces de proyectar fondos digitales en tiempo real alrededor de los actores mientras se rueda. Se trata de una tecnología cada vez más habitual en superproducciones de streaming, que reduce la necesidad de efectos añadidos en posproducción y permite a los actores reaccionar a un entorno visual real, aunque sea generado por ordenador, en el propio set.
Para una provincia acostumbrada durante décadas a los decorados de madera y cartón piedra de los poblados del oeste, la llegada de este tipo de infraestructura confirma que el desierto de Tabernas no solo conserva su valor como paisaje, sino que también se ha ido adaptando a las exigencias técnicas del audiovisual contemporáneo. El alquiler de grúas de gran tonelaje para sostener parte de este equipamiento en El Chorrillo fue, de hecho, una de las imágenes que más circuló entre los vecinos de la zona durante las tres semanas de rodaje.
🧭 Una comarca que ya sabe vivir de convertirse en otro lugar
Lo curioso del caso de Tomb Raider en Almería es que, en el fondo, repite una fórmula que la provincia domina desde hace más de sesenta años: prestar su desierto para que el mundo entero crea que está en otro sitio. Si en los años sesenta y setenta Tabernas se convertía en Arizona, Texas o Nuevo México para el spaghetti western, en la última década ha hecho lo propio con el Egipto de «Exodus» y «La Momia», y ahora con el Egipto ficticio de Tomb Raider.
La diferencia es que, mientras el wéstern dejó un legado físico —los poblados de Fort Bravo, Oasys MiniHollywood y Western Leone, hoy convertidos en parques temáticos—, estas superproducciones más recientes no suelen dejar decorados permanentes, sino solo, como en este caso, un impacto económico puntual y una promoción internacional del territorio.
Esa combinación entre el turismo de nostalgia wésternica y la llegada constante de rodajes de otro signo es, según reconocen desde la Diputación de Almería y la Film Office provincial, la estrategia que sostiene hoy el sector audiovisual de la zona. Cada nueva superproducción que pasa por el desierto, sea o no del género que hizo célebre a Tabernas, refuerza esa imagen de «plató natural de Europa» que Almería lleva más de medio siglo cultivando.







