
-
Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 26 de octubre de 2026
🎨 El pincel que convirtió a Vampirella en un icono también dibujó vaqueros, y firmó el cartel de un western rodado en Tabernas y en la sierra de Madrid. Sanjulián, nombre artístico de Manuel Pérez-Sanjulián Clemente, murió el 14 de octubre de 2026 en Sitges a los 85 años. Fue uno de los ilustradores españoles con más proyección internacional, y su obra, de las historietas del Oeste de los sesenta a los carteles de cine, tiene más relación con el western de lo que se suele recordar.
🕯️ Sanjulián: así se conoció su muerte
La noticia la adelantó el cineasta David García Sariñena, amigo del artista y director del documental Sanjulián: El poder de la ilustración (2021), y la confirmó después su hijo, el también ilustrador Manuel Sanjulian Jr., en las redes sociales. Medios como El Debate, Decine21 o la web británica downthetubes le han dedicado amplios obituarios en los días siguientes.
Vivía desde hacía años en Sitges, la localidad costera barcelonesa con la que mantuvo una relación muy estrecha: entre sus encargos figuran varios carteles para el Festival de Cine Fantástico que se celebra allí cada otoño, un trabajo que, según su obituario en El Debate, «le iba como anillo al dedo».

⚓ Del sueño de marino a los retratos de estrellas de cine
Nacido en Barcelona en junio de 1941 en una familia de marinos mercantes, el joven Manuel parecía destinado al mar: llegó a matricularse en la Escuela de Náutica de Barcelona. Pero el dibujo se cruzó pronto en su camino, primero como una forma de ganar algo de dinero y después como vocación definitiva.
Sus primeros ingresos llegaron, curiosamente, del cine: preparaba retratos de estrellas para las distribuidoras, y hacia 1959 consiguió un encargo de la Fox para el material publicitario de El diario de Ana Frank. Aquello le abrió puertas en un momento en el que la publicidad cinematográfica todavía se pintaba a mano. Entre los 20 y los 25 años completó su formación en Bellas Artes en la academia de Sant Jordi.
🤠 Sanjulián y las historietas del Oeste
Cuando la publicidad de cine entró en crisis, la editorial Bruguera le ofreció dibujar historietas románticas, un género que nunca le entusiasmó. Su sitio lo encontró hacia 1961 en Selecciones Ilustradas, la agencia que Josep Toutain había montado para vender el talento de los dibujantes españoles en el extranjero, sobre todo en el Reino Unido, Alemania y los países escandinavos.

En aquella fábrica de historietas para el mercado europeo, Sanjulián dibujó relatos históricos, policíacos, románticos y también del Oeste. Era la época en la que el western dominaba los quioscos de media Europa, en paralelo al boom de los rodajes en Almería y en los poblados de Madrid, y los dibujantes españoles abastecían de pistoleros, diligencias y fuertes de caballería a las revistas británicas y alemanas.
Toutain detectó pronto que su talento brillaba más en las portadas de gran formato que en la viñeta, y le animó a centrarse en ellas. Hay incluso una anécdota de esa etapa: una de sus portadas del Oeste no convenció al propio Toutain, que acabó enviándola a Bruguera. Décadas después, ya consagrado, catálogos de cómic como el de comicbooks.com lo incluyen entre los artistas de Saloon, el cómic del Oeste (Hitpress, 1981-1982), una revista mensual de historietas de vaqueros vinculada a la órbita editorial de Toutain que solo llegó a publicar nueve números.
🧛 De Vampirella a Conan: un nombre que conquistó Estados Unidos
En los años setenta llegó el salto internacional. Primero trabajó para editoriales británicas como Futura, Fontana o Harrow, y desde 1970 para la estadounidense Warren Publishing, para la que pintó portadas de Creepy, Eerie y, sobre todo, Vampirella. Él mismo consideraba aquel trabajo de terror y fantasía el más satisfactorio de su carrera.
Le siguieron encargos para Dell, Avon, Ace, DAW, Bantam, Fawcett o Berkeley, con portadas de novelas de todo tipo y varias de las más recordadas de Conan el bárbaro. Pintaba al óleo, con un detallismo que a menudo se ha comparado con el de Frank Frazetta, uno de sus referentes confesos. En 1984 dejó Selecciones Ilustradas y pasó a Norma Agency, centrado ya en el mercado norteamericano.
Su obra se ha expuesto en varias ocasiones en la Society of Illustrators de Nueva York, y uno de sus cuadros forma parte de la colección del Lucas Museum of Narrative Art, el museo fundado por George Lucas. En España, el gran público conoció su estilo sin saberlo a través de campañas publicitarias para Winston o PortAventura.
🎞️ Carteles de cine: de Piquer Simón a un western en Tabernas
El cine nunca dejó de rondar su carrera. Su colaboración más estrecha fue con el director valenciano Juan Piquer Simón, para quien pintó carteles como los de Misterio en la isla de los monstruos (1981), Los diablos del mar (1982) o La isla del diablo (1994). También firmó los de El escarabajo de oro (1997) y Manoa, la ciudad de oro (1999), y se quedaron en el cajón bocetos para El imperio contraataca y para Braveheart, este último a petición del propio Mel Gibson.

Para el aficionado al western, sin embargo, la pieza más interesante es otra: el cartel de Parada en el infierno (Stop Over in Hell), el western de Víctor Matellano que quiso resucitar el espíritu del spaghetti western con uno de sus padres fundadores delante de la cámara, Enzo G. Castellari, el director de Keoma.
Rodada en inglés en la sierra de Madrid, con Colmenar Viejo entre sus localizaciones, y en el desierto de Tabernas, la película contaba con un reparto en el que figuraban Tania Watson, Pablo Scola, Nadia de Santiago, Antonio Mayans, Manuel Bandera o Andrea Bronston, hija del productor Samuel Bronston. Su argumento seguía a un grupo violento que retiene a unos rehenes mientras espera el paso de un cargamento de oro. Fue la película de clausura del Almería Western Film Festival de 2016 y llegó a los cines españoles el 1 de septiembre de 2017.
El blog especializado Westerns… All’Italiana! recuerda además su participación en el departamento artístico de aquella producción. Que el último gran pintor de portadas del pulp español pusiera su firma en un western rodado en los mismos escenarios que el primer poblado del Oeste de España, en Colmenar Viejo, y en el desierto almeriense, cierra un círculo bastante bonito.
📚 El legado de Sanjulián: libro, documental y museo
En vida, Sanjulián tuvo la suerte de ver reconocida su trayectoria. En 2021, con motivo de su 80 cumpleaños, David García Sariñena estrenó el documental Sanjulián: El poder de la ilustración, que repasa su carrera con testimonios de colegas y admiradores. Y en 2025 Diábolo Ediciones publicó Sanjulian. La fantasía ilustrada, un volumen de más de 500 páginas que recoge buena parte de su obra.

Siguió pintando hasta una edad muy avanzada y su influencia es evidente en varias generaciones de ilustradores de fantasía. Su propio hijo, Manuel Sanjulian Jr., resumía su forma de entender el oficio con una frase: «En cada cuadro que pinto hay una aventura».
Si te interesa el cruce entre el cómic y el western europeo, en SpanishWestern hemos reseñado también la novela gráfica sobre Sergio Leone de Simsolo y Philan, otro ejemplo de cómo la viñeta y el cine del Oeste se han alimentado mutuamente.
🌵 Un artista del pulp que también fue del Oeste
La figura de Sanjulián recuerda que el western europeo no se construyó solo en los platós. Detrás de cada película había carteles pintados a mano, y en los quioscos de toda Europa los dibujantes españoles mantenían vivo el imaginario del Oeste semana tras semana. Él fue parte de esa generación antes de convertirse en una estrella de la ilustración fantástica mundial.
¿Conocías su faceta en las historietas del Oeste o su cartel para Parada en el infierno? ¿Guardas alguna revista o novela con portada suya? Cuéntanoslo en los comentarios. El obituario completo puede leerse en El Debate, y una amplia galería de su obra en downthetubes.







