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Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 6 de octubre de 2026
🤠 Hay museos que nacen de una idea y otros que nacen de una carretera. El Museo Nacional del Cowboy (National Cowboy & Western Heritage Museum), la institución de Oklahoma City que se ha convertido en la gran meca mundial de la cultura del vaquero, es de los segundos: existe donde existe, en buena medida, porque en 1955 estar junto a la Ruta 66 era la mejor tarjeta de presentación que podía tener un museo. Setenta y un años después, con la propia Ruta 66 celebrando su centenario, el museo ha repasado esta semana su propio origen y anunciado un nuevo lema para atraer a quienes nunca se han puesto unas botas, según ha explicado el propio museo en declaraciones recogidas por NewsChannel 10.
🛣️ Cuando estar en la Ruta 66 lo era todo
Corría el año 1955 cuando Chester Reynolds, ejecutivo de la empresa de vaqueros Lee Jeans Corporation en Kansas City, decidió que el vaquero americano necesitaba un templo propio. Reynolds reunió a representantes de diecisiete estados del oeste y logró que todos ellos respaldaran la creación de lo que entonces se llamó el National Cowboy Hall of Fame.
Faltaba, eso sí, decidir dónde se construiría. La disputa quedó reducida a tres ciudades: Dodge City (Kansas), Colorado Springs (Colorado) y Oklahoma City (Oklahoma). Según explica Seth Spillman, director de marketing del museo, la clave para que ganara Oklahoma City fue precisamente su posición sobre la mismísima Ruta 66. «Si piensas en 1955 e intentas atraer visitantes hasta un museo, estar justo en la Ruta 66 era una ventaja entonces, y lo sigue siendo hoy», resume Spillman.

La fecha no es casual. En 2026 la propia Ruta 66 cumple cien años desde que fue trazada oficialmente en 1926 como la primera gran carretera transcontinental pavimentada de Estados Unidos, y ciudades de todo su recorrido, de Amarillo a Chicago, están organizando exposiciones y homenajes por el centenario. El Museo Nacional del Cowboy, fundado apenas treinta años después de que se inaugurara la carretera, es en cierto modo hijo directo de ese mismo impulso: la idea de que el oeste americano podía visitarse, no solo imaginarse.
🤠 El Museo Nacional del Cowboy nace del acuerdo de 17 estados
Oklahoma City no solo ganó la sede: también donó el terreno sobre el que se levanta el museo desde su apertura en 1965, diez años después de que Reynolds sellara el acuerdo entre los diecisiete estados fundadores. Desde entonces, el edificio situado en el 1700 N.E. 63rd Street no se ha movido de sitio, aunque su nombre y su discurso sí han evolucionado con el tiempo hasta convertirse en el Museo Nacional del Cowboy y del Patrimonio del Oeste que existe hoy.
La elección de Oklahoma City resultaría profética: la ciudad se convirtió en parada obligada para viajeros de todo el mundo que recorrían la carretera más mítica de Estados Unidos, y el museo, según sus responsables, sigue beneficiándose de ese flujo de visitantes siete décadas después. «Sabemos cuál es el atractivo de la Ruta 66, sabemos que ha continuado, así que es una parte importante de nuestra historia y estamos emocionados de continuarla durante los próximos cien años», apunta Spillman.
La derrota de Dodge City no fue un detalle menor para la época: la localidad de Kansas presumía de ser la ciudad ganadera por excelencia del siglo XIX, cuna de leyendas como Wyatt Earp o Bat Masterson. Colorado Springs, por su parte, aportaba el atractivo turístico de las Montañas Rocosas. Pero ninguna de las dos igualaba la posición de Oklahoma City en el mapa de carreteras del país, y esa ventaja logística terminó pesando más que la leyenda.
🔍 «Find your west»: el museo se reinventa para nuevos públicos
Siete décadas después de aquella apuesta de Chester Reynolds, el Museo Nacional del Cowboy ha estrenado un nuevo eslogan, Find your west («Encuentra tu oeste»), pensado para tender puentes hacia visitantes que jamás se han calzado unas botas ni se han puesto un sombrero. «Si nunca has llevado botas, no te verías muerto con un sombrero, no te identificas en absoluto con la cultura del oeste, queremos enseñarte que este es un lugar donde puedes encontrar tu oeste», explica Spillman.
La apuesta por ampliar audiencias no es solo discursiva. El museo estrenó este verano una experiencia inmersiva de 40 minutos narrada por Tom Selleck que sumerge al visitante en el diario de un vaquero del siglo XIX mediante proyecciones de 360 grados, y mantiene programada hasta el próximo mes de mayo. La institución combina así la tecnología más actual con las piezas de artesanía tradicional que sostienen su prestigio internacional.
Bautizada The Cowboy: An Immersive Journey, la experiencia transforma por completo una de las salas del museo en un entorno proyectado a 360 grados que sigue el diario real de Jack Bailey, un vaquero del siglo XIX que participó en varias de las grandes rutas de ganado hacia el norte. Selleck, veterano de decenas de producciones del género western, pone voz a un relato que combina imágenes de archivo, recreaciones y música original para transportar al visitante a la vida cotidiana de un vaquero de hace siglo y medio.

🎨 De la Ruta 66 a los artesanos que mantienen viva la tradición
Ese equilibrio entre pasado y presente se aprecia también en la agenda de otoño del museo. A finales de septiembre, la Traditional Cowboy Arts Association celebrará allí su exposición y venta anual, con piezas de talabartería, plateria, hebillas y trenzado de cuero elaboradas por los mismos artesanos que mantienen vivos oficios centenarios del oeste americano. Los cuatro oficios reconocidos por la asociación —talabartería, platería, fabricación de espuelas y bocados, y trenzado de cuero crudo— se transmiten de generación en generación desde el siglo XIX, y sus piezas terminan a menudo en colecciones privadas de coleccionistas de todo el mundo dispuestos a pagar varios miles de dólares por una silla de montar tallada a mano. La cita, que se celebra desde hace más de dos décadas, se ha convertido en una de las citas ineludibles del calendario para coleccionistas y aficionados a la talabartería de todo el país.
Y en noviembre le tocará el turno al Salón de la Fama Nacional del Rodeo, que celebrará su fin de semana de inducción con una ceremonia y un coloquio abierto al público con todos los homenajeados de esta edición. El calendario confirma que, setenta años después de su fundación, el Museo Nacional del Cowboy sigue funcionando como el punto de encuentro de la cultura del oeste que soñó Chester Reynolds.
🌍 Por qué la cultura del oeste vuelve a estar de moda
El propio museo reconoce que esta reinvención comercial responde a un fenómeno más amplio: el renovado interés global por la estética y los valores del oeste americano, visible tanto en la moda como en el streaming o en la música country, que en los últimos años ha vuelto a situar el imaginario cowboy en el centro de la conversación cultural a ambos lados del Atlántico. El Museo Nacional del Cowboy aspira a capitalizar ese momento sin perder la seriedad académica que lo distingue desde 1965, cuando abrió sus puertas con una colección de arte y objetos que hoy se cuenta entre las más completas del género en todo el mundo.
Para un público español acostumbrado a asociar el wéstern con los decorados de Almería o Madrid, la historia del museo de Oklahoma City recuerda que la mitología del oeste también tuvo su propia batalla de localizaciones al otro lado del Atlántico, resuelta no por un plató de rodaje sino por una carretera de asfalto.
«La historia del oeste es la historia de la perseverancia, de encontrar oportunidades, de la lucha y de la gente que ha venido a intentar tener una vida mejor. Son historias que resuenan en todo el mundo, y por eso la cultura del oeste está viviendo un momento y por eso invitamos a la gente a encontrar su oeste aquí», resume Seth Spillman, director de marketing del museo.
De una carretera que prometía libertad a un museo que hoy reivindica la misma idea con un lema nuevo: siete décadas después de que la Ruta 66 decidiera, literalmente, dónde tenía que estar la meca del vaquero americano, la pregunta sigue abierta. ¿Seguirá la Ruta 66 llenando de visitantes el Museo Nacional del Cowboy en su próximo siglo de vida?







