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Subido por: Jose Luis De Vicente Blazquez
- Fecha de Creación:
- Fecha de Actualización: 19 de agosto de 2026
🌵 Hay leyendas que nacen del desierto y otras que nacen de un rodaje. En el Desierto de Tabernas circula desde hace años la fama de dos rincones que las aplicaciones de senderismo presentan como una ruta imprescindible: las llamadas colas de dragón y el árbol del ahorcado, un decorado de cine que con el tiempo se confundió con un árbol real. El problema es que ninguno de los dos se puede visitar libremente: están dentro de una finca privada de 1.400 hectáreas que, además, sigue siendo uno de los platós de cine más activos de Almería.
🐉 Las colas de dragón, el paisaje que parece sacado de otro planeta

El relieve erosionado del desierto dibuja en algunos puntos unas formas sinuosas que, vistas desde el ángulo correcto, recuerdan a la cola de un reptil enorme extendiéndose entre las lomas. Ese parecido explica buena parte del éxito de las colas de dragón en redes sociales: miles de fotografías circulan como uno de esos rincones del Tabernas menos conocido, alejado de los decorados turísticos habituales.
Lo que las fotografías no suelen contar es que esta formación se encuentra dentro del Coto Las Lomillas, una finca privada de unas 1.400 hectáreas en el término municipal de Gádor. No es un sendero público habilitado, y seguir hasta allí las indicaciones de una aplicación de rutas significa entrar en una propiedad privada sin autorización.
🎬 El árbol del ahorcado: un decorado de cine que se quedó en el desierto
El otro gran reclamo de la zona es el árbol del ahorcado, una localización que durante años ha alimentado historias y leyendas en internet, y que algunos aficionados relacionan directamente con el cine del Oeste rodado en Almería. Su aspecto retorcido y solitario, recortado contra el desierto, invita a pensar en un árbol maldito con vida propia.
La realidad es mucho más cinematográfica de lo que parece. El árbol del ahorcado no es un ejemplar natural: es un elemento de cartón piedra construido como atrezo para una producción real. Carlos Martínez, presidente del Coto Las Lomillas, explica que la pieza se levantó para el rodaje de El árbol del penitente (1999), la comedia dirigida por José María Borrell y protagonizada por Javier Manrique, Elena Anaya, Alfredo Landa e Ildefonso Tamayo.
«Nosotros hemos tenido problemas con gente que se mete dentro del coto porque ha visto que hay una ruta», explica Carlos Martínez, presidente del Coto Las Lomillas.
Cuando el rodaje terminó, nadie retiró el árbol de atrezo. Con el paso de los años, aquel elemento de decorado se integró en el paisaje y adquirió una vida propia distinta a la que tuvo delante de las cámaras: se convirtió en uno de los puntos que los aficionados al senderismo empezaron a buscar, sin saber que estaban persiguiendo un resto de rodaje y no una rareza botánica. La ficción, literalmente, acabó formando parte del paisaje real.
🏜️ Coto Las Lomillas, el plató de 1.400 hectáreas que ha visto a Indiana Jones y a Lara Croft
El árbol del ahorcado y las colas de dragón no son un caso aislado dentro de la finca: son solo dos ejemplos visibles de una relación entre el Coto Las Lomillas y el cine que viene de mucho antes. Sus paredes escarpadas y sus ramblas interminables han servido para recrear paisajes de Oriente Medio en decenas de producciones, aunque el terreno esté, en realidad, en Gádor.
El ejemplo más conocido es el cerro Alfaro, identificable en Indiana Jones y la última cruzada, con Harrison Ford y Sean Connery. El historial de la finca incluye también Tomb Raider, Terminator, Assassin’s Creed y Venom, además de series españolas como La Unidad Kabul. Y, por supuesto, la herencia del western que hizo mundialmente famoso a todo el Desierto de Tabernas: las mismas montañas que sirvieron durante décadas para recrear el Lejano Oeste se reutilizan hoy para representar cualquier territorio árido que necesite una producción.
La Agencia Espacial Europea ha llegado incluso a usar el terreno como campo de pruebas para tecnología destinada a futuras misiones a la Luna y Marte, aprovechando el parecido de su orografía con la superficie marciana. Cine, publicidad y ciencia conviven en las mismas 1.400 hectáreas.
🚫 Por qué no se puede visitar por libre
Que una localización aparezca en una aplicación de senderismo no significa que el acceso esté autorizado. En Las Lomillas, los propietarios llevan tiempo encontrándose con personas que llegan hasta la finca siguiendo información publicada en internet, sin saber que están entrando en una propiedad privada y, en ocasiones, en mitad de un rodaje activo.
Martínez recuerda que han aparecido senderistas con sus bastones mientras se estaba rodando, obligando a las producciones a controlar los accesos para evitar que personas ajenas entren en las zonas de trabajo. Un rodaje puede llevar semanas de preparación, y la presencia inesperada de una persona en mitad de una escena puede obligar a detenerla por completo. A esto se suma que la finca es también un coto de caza activo, con los riesgos que supone para quien entra sin conocer la actividad del terreno.
🐴 La herencia western de un desierto que sigue trabajando
La historia del árbol del ahorcado encaja con una idea que se repite constantemente en Tabernas: los decorados de cine casi nunca desaparecen del todo. El poblado de Western Leone, construido para rodajes de Sergio Leone, sigue en pie décadas después, igual que otros decorados que deberían haber sido efímeros y que terminaron integrándose en el paisaje real, tanto que hoy son parte del imaginario colectivo de la zona.
El propio Coto Las Lomillas ilustra esa doble vida del desierto: por un lado, un coto de caza privado adquirido en 1976 por 28 socios; por otro, un plató natural donde las productoras llegan a un paisaje ya construido por la erosión, no a un decorado artificial. Los equipos, según explica Martínez, deben retirar cualquier construcción cuando termina el rodaje y devolver el terreno a su estado original, aunque el árbol del ahorcado, por lo que sea, se libró de esa retirada.
🎥 Dónde sí se pueden ver decorados de cine en Tabernas, sin colarse en ninguna finca
La buena noticia para quien quiera vivir de cerca la historia del cine en el desierto es que no hace falta arriesgarse a entrar en una propiedad privada. Tabernas concentra tres poblados del Oeste que sí están abiertos al público y que nacieron exactamente igual que el árbol del ahorcado: como decorados que se quedaron en pie mucho después de que las cámaras dejaran de rodar.
Fort Bravo/Texas Hollywood y Oasys MiniHollywood organizan visitas guiadas, espectáculos de vaqueros y recreaciones diarias sobre los mismos escenarios donde se rodaron clásicos del spaghetti western. Western Leone, el tercero de los grandes poblados, corre una suerte distinta: lleva años a la venta y sin comprador, una prueba más de que sostener un decorado real cuesta mucho más que construirlo para una sola película.
La diferencia con el árbol del ahorcado y las colas de dragón es la gestión: estos tres poblados son negocios turísticos pensados para recibir visitantes, mientras que el Coto Las Lomillas es, ante todo, una finca de caza y un plató de trabajo que solo de forma excepcional podría abrirse con rutas guiadas, como plantea su propio presidente. Hasta que eso ocurra, la recomendación de quienes gestionan el terreno es clara: admirar las fotografías del árbol del ahorcado en internet, pero dejar la visita para cuando exista una ruta autorizada.
🔮 ¿Se podrán visitar algún día las colas de dragón y el árbol del ahorcado?
La paradoja es evidente: el Coto Las Lomillas tiene algunas de las localizaciones que más curiosidad despiertan entre quienes buscan el Tabernas menos conocido, pero precisamente esa popularidad dificulta que puedan abrirse sin control. Los propietarios son conscientes del interés y, según Martínez, se ha llegado a plantear la posibilidad de organizar en el futuro rutas guiadas por la finca.
No se trataría de convertir el coto en un espacio de libre acceso, sino de establecer recorridos controlados que permitan conocer el árbol del ahorcado y las colas de dragón sin comprometer la actividad cinegética, los rodajes o la conservación de la fauna. De momento, ambos rincones siguen siendo dos de los lugares más buscados del desierto, pero no un destino al que se pueda llegar por libre siguiendo las indicaciones de una aplicación.
Gádor (Almería), agosto de 2026. Mientras se decide si alguna vez habrá visitas guiadas, el árbol del ahorcado sigue en pie donde lo dejó un rodaje de hace más de veinticinco años: un recordatorio de que, en el desierto de Tabernas, la frontera entre el decorado de cine y el paisaje real siempre ha sido más fina de lo que parece.
Fuente: La Voz de Almería.







