"Esos locos cuatreros: la comedia wéstern de Tom Berenger que rodó en La Pedriza y Tabernas"

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Elemento gráfico de plantilla — Spanish Western
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🤠 Antes de que el wéstern se tomara en serio a sí mismo otra vez, alguien decidió reírse de él entero, desde los vaqueros cantantes hasta los cazarrecompensas con gabardina. Esa película se llama Esos locos cuatreros, se estrenó en España hace cuatro décadas y se rodó, en buena parte, entre las rocas de La Pedriza y Manzanares El Real, a las puertas de Madrid.

🤠 Qué es «Esos locos cuatreros» (Rustlers’ Rhapsody)

Esos locos cuatreros es el título español de Rustlers’ Rhapsody, la comedia de 1985 dirigida por Hugh Wilson, el mismo cineasta que había facturado poco antes «Loca academia de policía». La película, protagonizada por Tom Berenger —aún a varios años de convertirse en el célebre soldado de «Platoon»—, se estrenó en España el 10 de julio de 1986 en los cines Gran Vía, Peñalver y La Vaguada de Madrid.

El argumento sigue a Rex O’Herlihan, un vaquero de matiné en blanco y negro que, de repente, se ve arrojado a un western «moderno», en color y con códigos morales mucho más ambiguos que los suyos. La broma central de la película es precisamente esa: revisa de forma amable toda la historia del género, desde los cowboys cantantes de los seriales de Hollywood hasta los forajidos de gabardina que habían popularizado el spaghetti western.

🎬 Un proyecto de Walter Hill disfrazado de parodia

Detrás de las cámaras estaba Walter Hill, coproductor del filme junto a David Giler para Paramount, en coproducción con la española Impala de José A. Sáinz de Vicuña. Hill es un cineasta reivindicado tanto por películas de acción como «The Warriors, los amos de la noche» como por sus propios wésterns —caso de «Forajidos de leyenda»—, y «Esos locos cuatreros» nació en uno de esos momentos cíclicos en los que Hollywood redescubre el género, la misma temporada en la que se estrenaban «El jinete pálido» o «Silverado».

Hugh Wilson, que seguín declaraba entonces, había crecido influenciado por las sesiones de matiné del western clásico, encontró en el proyecto una manera de rendir homenaje al género sin renunciar a la comedia. La crítica del rodaje recogió entonces una frase suya reveladora: «Cuando vi El Sur, dije que Alcaine sería el director de fotografía; lo prefiero a cualquier americano», en referencia al director de fotografía español José Luis Alcaine, incorporado al equipo técnico.

🏔️ La Pedriza y Manzanares El Real, el campamento de Rex O’Herlihan

Rodada en otoño de 1984, la película repartió su rodaje entre varias localizaciones españolas, pero fue en La Pedriza, en Manzanares El Real, donde se filmó buena parte del metraje ambientado en el campamento del protagonista. La prensa de la época que cubrió el rodaje describía así una de las jornadas: «Apenas traspasado el umbral de los viejos estudios Bronston, recientemente rehabilitados, nos introducimos en el Lejano Oeste. Una carreta pequeña, trastos diversos, un hogar encendido y ropa colgada en cuerdas, ambienta la escena».

Parte del campamento de Rex O’Herlihan se recreó directamente en las fincas de El Rodaje, en Manzanares El Real, una de las localizaciones más frecuentadas por el western europeo desde los años sesenta. Para las secuencias nocturnas del pedregal, el equipo optó en cambio por reconstruir el paraje en los estudios madrileños, evitando así el frío de la sierra: «Resulta más práctico hacer el efecto noche aquí en el estudio», explicaba entonces Alcaine.

Esos locos cuatreros cartel alemán Rustlers Rhapsody
Póster alemán de «Esos locos cuatreros» (Hugh Wilson, 1985).

🏜️ De Madrid a Almería: un rodaje repartido entre tres provincias

El rodaje no se quedó en Madrid. El equipo viajó también hasta Granada, donde se filmó en La Calahorra y Guadix, con secuencias ferroviarias incluidas, y hasta el desierto de Tabernas, en Almería, aprovechando los decorados de Western Leone y Fort Bravo. Esta triple localización —Madrid, Granada y Almería— era ya, a mediados de los ochenta, la ruta habitual de cualquier western o película de época que se rodara en España, y «Esos locos cuatreros» la recorrió casi entera.

El resultado es una película que, sin proponerselo explícitamente, funciona como un mapa de las localizaciones clásicas del western europeo: la sierra de Madrid para los exteriores rocosos, Granada para los tramos más áridos y ferroviarios, y Almería para el desierto por excelencia.

🏆 Gil Parrondo, el oscarizado detrás de las localizaciones

La elección de esos escenarios no fue casualidad. El diseñador de producción de la película era Gil Parrondo, ganador de dos Óscar (por «Patton» y «Nicolas y Alejandra») y decorador habitual del cine rodado en España desde la posguerra. Parrondo conocía La Pedriza de primera mano desde aquellos años, y había localizado allí rodajes tan dispares como «El regreso de los mosqueteros».

El propio coproductor español, Sáinz de Vicuña, resumía así el peso del talento local en el proyecto: «El prestigio actual de los técnicos españoles ha hecho que prácticamente todo el equipo sea de este país». Una frase que retrata bien cómo, para mediados de los ochenta, la industria técnica española llevaba ya décadas siendo pieza clave de las coproducciones de género rodadas en el país.

🎭 Un reparto insólito: de Fernando Rey al hijo de John Wayne

Junto a Tom Berenger, el reparto reunió a Andy Griffith, Fernando Rey, Marilu Henner y G.W. Bailey, además de Patrick Wayne, hijo de John Wayne, que ya conocía La Pedriza de antes: había rodado allí «Simbad y el ojo del tigre» pocos años antes. Esa coincidencia convierte a la sierra madrileña en un curioso punto de encuentro entre dos generaciones del cine de aventuras norteamericano, unidas por las mismas rocas grises que un día hicieron de Nuevo México y otro de mundo de fantasía oriental.

📚 De vuelta en la portada de un libro sobre La Pedriza

Cuatro décadas después de su estreno, «Esos locos cuatreros» ha reaparecido de forma inesperada: la imagen de Tom Berenger a caballo protagoniza la portada de la nueva edición ampliada de «Rocas en el celuloide. Manzanares El Real y La Pedriza como plató cinematográfico», el libro de Victor Matellano editado por la asociación cultural El Real de Manzanares. No es un homenaje casual: pocas películas resumen tan bien, en un solo fotograma, la doble vida de estas rocas madrileñas como decorado del Lejano Oeste.

La sierra de Manzanares El Real y Colmenar Viejo acumula, de hecho, una lista de decorados wéstern hoy prácticamente desaparecidos, como ya contamos al repasar los ocho decorados olvidados de la Dehesa de Navalvillar. «Esos locos cuatreros» es, en ese sentido, uno de los últimos ecos de aquella época dorada, rodado ya en 1984, cuando el spaghetti western llevaba más de una década apagado en Almería pero la sierra madrileña seguía sabiendo disfrazarse de Oeste americano cuando Hollywood lo necesitaba.

Cuarenta años después de que Rex O’Herlihan cabalgara entre las rocas de El Rodaje, ¿cuántas localizaciones de aquel western europeo que se filmó a las puertas de Madrid seguirán siendo reconocibles la próxima vez que alguien se anime a pisarlas?

Autor del artículo: Jose Luis de Vicente

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