
Se aficiona al espectáculo de forma instintiva y en plena adolescencia, y así participa en funciones escolares como actor infantil. Poco después, al inicio de los años cuarenta, ya desempeña papeles minúsculos en diversas películas, con un reconocimiento profesional creciente, hasta el punto de tomar la decisión de profesionalizarse como intérprete y dejar inconclusos los estudios de Medicina. Así que comienza los estudios de Baile y Arte Dramático, mientras continúa trabajando como actor juvenil.
Al principio, Rafael Romero empezó en el cine como actor, pero cuando su carrera empezó a decaer, prefirió pasarse detrás de la cámara.
Siguiendo la estela de su hermano, comienza rodando muchas cintas del nuevo genero.
De este modo, comienza su primera fase profesional, la de galán de cine, fase que se define de verdad a partir de su cometido en El traje de luces (1947), de Edgar Neville, y que se extiende durante los diez años posteriores, tanto con nuevos papeles cinematográficos: La mies es mucha (1948), de José Luis Sáenz de Heredia, Alhucemas (1948), de José López Rubio, La leona de Castilla (1951), de Juan de Orduña, El mensaje (1953), de Fernando Fernán Gómez, Fulano y Mengano (1957), de su hermano Joaquín, o Pasión bajo el sol (1956), de Antonio Isasi; como con cometidos teatrales, tanto con la Compañía de Milagros Leal y Salvador Soler Marí, o la de Tina Gascó y Fernando Granada, e incluso encabezando compañía propia.
Western
Se estreno como director en el Western con Ocaso de un pistolero, en el 65, un buen debut. Un año después se presente con «Dos pistolas gemelas», con Pili y Mili, una pareja de gemelas cantarinas que en aquellos años eran estrellas.
En el 67, con «Dos hombres van a morir» y con «Dos cruces en Danger pass».
En el 68 dirige «¿Quien grita venganza?» y «Uno a uno sin piedad». Estas ultimas ya son de más calidad ambas. Al año siguiente vemos un gran spaghetti western, «Manos Torpes» una buena historia bien rodada y a finales de ese año termina «Garringo» que es una esplendida cinta del mejor spaghetti de aquellos años y seguramente el mejor rodado nunca por un director español.
Dirigió algunas películas que no eran westerns en su base, pero que si se pueden considerar como del genero (una del zorro, y otras dos del Lobo negro, un sucedáneo del Coyote), en las que el personaje era situado en el oeste, y la acción recordaba ciertamente a los eurowesterns de siempre, sustituyendo la espada del zorro original por revólveres.
En el 73 que nos ofrece su semi-despedida de los Westerns con «Un Dólar de recompensa».
- Filmografía
- Actores Relacionados
- Articulos
Solo la filmografía relacionada con el Western.
No hay películas relacionadas.



