"El Spaghetti Western y las artes marciales"

Comparteme:

cabeza-1

El spaghetti western y el cine de artes marciales son dos géneros muy populares entre los espectadores de todo el mundo. A pesar de ser dos temas en apariencia muy distintos, a inicios de los años 70, inesperadamente, sus caminos se cruzarían en unas varias coproducciones europeas.

Posters karate

En esa época, el wéstern europeo ya empezaba a dar signos de agotamiento. Las historias que se contaban ya estaban muy trilladas y el público se empezaba a cansar de ver siempre lo mismo. Hacía falta algo nuevo, un enfoque diferente, algo que revitalizara el género. Esto se consiguió en 1970, cuando llegó a las carteleras de todo el mundo la emblemática Le llamaban Trinidad (Enzo Barboni, 1970), una película que daba un toque humorístico y desenfadado al spaghetti western, rebajando la violencia y seriedad habitual del género.

El éxito de esta película y su continuación (Le seguían llamando Trinidad) conseguiría alargar, unos pocos años más, la vida del género. Pero esto sólo fue un espejismo, pues, al igual que había sucedido anteriormente, la proliferación del faglioli wéstern (conocido así por las judías que tomaba Terence Hill), también acabaría por saturar al público. Esta situación provocó que volviera a resurgir la disyuntiva: si se quería mantener el negocio del spaghetti-western, había que seguir buscando ideas novedosas, que atrajeran otra vez al espectador a las salas de cine.

En esos años, mientras el wéstern decaía, comenzaban a coger fuerza nuevos géneros como el cine erótico, la ciencia-ficción, o el cine de karatecas.

Lo Lieh Bruce Lee
Lo Lieh y Bruce Lee

Centrándonos en el caso del kárate, el boom de este tipo de películas comenzaría con el film Kárate a muerte en Bangkok (Wei Lo, 1971), protagonizada por Bruce Lee. Esta película, y las tres siguientes en las que participó el actor: Furia oriental, El furor del dragón y Operación Dragón, causarían un gran impacto en el público, que adoraba la espectacularidad de las peleas y la técnica de combate del actor chino-estadounidense.

Como resultado, y al igual que sucedió con Sergio Leone y Clint Eastwood, el tremendo éxito de las películas de Bruce Lee provocó una ola de películas de este género, protagonizadas por numerosos imitadores del actor. Entre ellos podemos destacar a actores como Bruce Li, Bruce Le, Dragon Lee, o Jackie Chan.

La influencia de Bruce Lee también se plasmó en la serie televisiva Kung Fu, una de las primeras producciones en mezclar a oriente y occidente, en la que se relata el viaje por el salvaje Oeste de un monje shaolin, experto en artes marciales, en busca de su hermano desaparecido. Se comenta que la idea original de esta serie fue de Bruce, sin embargo, sería David Carradine el que la acabaría protagonizando.

Viendo la popularidad que estaba adquiriendo el cine de artes marciales, los productores cinematográficos pensaron: ¿por qué no aprovechar el tirón de estas películas e incorporar alguno de sus elementos al Wéstern europeo?

Hasta ese momento y, al igual que había sucedido en el wéstern clásico, los asiáticos aparecían generalmente en pequeños papeles, con el objetivo de dar un toque exótico y cómico a las historias. Normalmente, representaban papeles de cocineros (Gregorio Wu, en Antes llega la muerte), camareros (La muerte tenía un precio), ancianos sabios (Manos torpes), empleados de lavandería (Y ahora le llaman Aleluya) o construyendo las líneas del ferrocarril (Hasta que llegó su hora).

3 Soleil Rouge
Toshiro Mifune y Charles Bronson en Sol Rojo (1971)

De vez en cuando, los actores orientales obtenían papeles más importantes como fue el caso de los japoneses Toshiro Mifune (Sol Rojo, Terence Young 1971) y Tetsurô Tanba (Un ejército de cinco hombres, Don Taylor, 1969), ambos representando papeles de samurai, el primero en busca de una espada japonesa desaparecida y, el segundo, ayudando a robar un tren.

Especial relevancia dentro del género tiene el actor chino George Wang, quien llegó a participar en una docena de spaghetti-westerns (Cazador de recompensas, El Cisco, Una colt in pugno al diabolo, Tepepa, Tequila, Buen funeral amigos, paga Sartana, El largo camino de la venganza, Una colt in mano al diavolo, Jesse & Lester, due fratelli in un posto chiamato Trinità, Mi nombre es Shangai Joe, El hijo del Zorro, Sei bounty killers per une strage), generalmente haciendo de asiático; aunque sus papeles más recordados son los de bandido mexicano, como sucedió en Cazador de recompensas (Tonino Valerii, 1966), donde  hacía el papel del bandido Machete, o Tequila (Sergio Garrone, 1971), en el que representa al siniestro Lupe Martínez.

George Wang Una colt in pugno al diavolo
George_Wang en » Una colt in pugno al diavolo»(1970)

En alguna ocasión, incluso, como sucedió en El blanco, el negro y el amarillo (Sergio Corbucci, 1975), se llegó a recurrir a actores blancos para representar a asiáticos, como fue el caso del cubano Tomas Milian que, en esta película, hacía el papel de un ridículo samurai, llamado Sakura.

Más osado fue el actor y director americano Tony Anthony, quien se atrevió a trasladar a un cowboy al mismísimo japón de la dinastía Meiji, en el wéstern El forastero silencioso (Luigi Vanzi, 1969). La película era la tercera parte de la trilogía de “El extranjero”, personaje inspirado en el “hombre sin nombre” de Sergio Leone. El film, a pesar de algunos toques estrafalarios, es bastante digno y merece un visionado.

Georges Wu
George Wu «Antes llega la muerte» (1964)

Si nos centramos en las artes marciales, fueron siete los wésterns europeos donde se introdujo este elemento: La ley del kárate en el Oeste (Tonino Ricci, 1973), Kung fu nel pazzo west (Yi yang, 1973), Todos para unos, golpes para todos (Bruno Corbucci, 1973), El kárate, el colt y el impostor (Antonio Margheritti, 1974), El tigre del río Kwai (Franco Lattanzi, 1975), Mi nombre es Shangai Joe (Bitto Albertini, 1975) y El regreso de Shangai Joe (Bitto Albertini, 1975).

Tetsuro Tamba
Tesuro Tamba en una escena de Un ejército de cinco hombres

Aunque la idea inicial de mezclar wéstern y artes marciales podía parecer atractiva, en general, los resultados fueron bastante pobres. El problema fue que, en vez de coger las virtudes de las películas de Bruce Lee, las productoras europeas se dejaron llevar por el tono caricaturesco de la industria cinematográfica de Hong Kong, la cual, buscando atraer al público, exageraba hasta extremos insospechados las escenas de peleas, con coreografías imposibles en las que los luchadores prácticamente volaban sobre sus oponentes.

Otro problema fue que las productoras no tenían a Bruce Lee, sino a una serie de imitadores, que no llegaban a la altura del astro de las artes marciales. A excepción, tal vez, del indonesio Lo Lieh (El karate, el colt y el impostor), y del hongkonés Jason Piao Pai (Kung fu nel pazzo west), se recurrió a actores asiáticos de segunda fila, que se limitaban a cumplir con su papel. Entre esto últimos podemos mencionar a Chen Lee (Mi nombre es Shangai Joe), Iwao Yoshioka (La ley del karate en el Oeste), Krung Srivilai (El tigre del río Kwai), Kan Wong Lung (El tigre del río Kwai) o Thompson Kao Kang (Kung fu nel pazzo west).

En resumen, puede decirse que la incursión de las artes marciales en el spaghetti-western, no dejó de ser un mero intento por reinventar el género que apenas tuvo éxito y que fue abandonado rápidamente.

Comparteme: