En 1941, en plena posguerra y con los estudios cinematográficos españoles bajo mínimos, Eduardo García Maroto rodó Oro vil, un proto-wéstern del que hoy no se conserva ni un solo fotograma. El libro Oro vil western pionero español, publicado por Sial Pigmalión, rescata el guion original de Maroto junto a los estudios de Miguel Olid y Víctor Matellano que devuelven a la memoria esta rareza del cine español.
Oro vil western pionero español: una película perdida
De Oro vil no queda material audiovisual alguno, igual que ocurre con La hija del penal (1936), otra cinta de Maroto rodada también en La Pedriza. El guion, sin embargo, sí ha sobrevivido, y es la pieza central de este volumen de 160 páginas que reconstruye una producción rodada a la sombra de Raza, el filme cuyo guionista era Francisco Franco.
De hecho, durante el propio rodaje de Oro vil en La Pedriza (término de Manzanares el Real, partido judicial de Colmenar Viejo), un motorista de la policía se presentó en el set para llevarse de inmediato a Maroto a Madrid: el equipo temía un problema con la censura, pero en realidad se le reclamaba con urgencia para ponerse, «por imperativo», al frente del rodaje de Raza. La diferencia de presupuesto entre ambas producciones lo dice todo: Oro vil costó 150.000 pesetas frente al millón seiscientas cincuenta mil de Raza, lo que obligó a rodar sin revolveres ni caballos especializados en acción.

Quién fue Eduardo García Maroto
Miguel Olid, autor de una tesis doctoral sobre el cineasta jienense, firma la semblanza biográfica de Maroto. Repasa sus proyectos frustrados, su paso profesional por Portugal y su etapa como jefe de producción en rodajes internacionales realizados en España, como Alejandro el Magno (1955) o Orgullo y pasión (1956), hasta su última colaboración en Ana Coulder (1971).
Un segundo bloque de Olid se centra en la relación de Maroto con el wéstern, desde sus parodias humorísticas de los años cincuenta hasta su trabajo en producciones rodadas en España, con atención especial a El gran duelo (1970). Tras Oro vil, Maroto seguiría ligado al género como responsable de producción en cintas americanas rodadas en suelo español, como El regreso de los siete magníficos (Alicante y Madrid) o Villa cabalga, esta última rodada de nuevo en Colmenar Viejo.
Los poblados del Oeste en la provincia de Madrid
Víctor Matellano aporta dos textos complementarios. El primero recorre los poblados del Oeste construidos en la provincia de Madrid y las películas rodadas en ellos, un tema que conecta directamente con la historia del cine del Oeste en la Comunidad de Madrid, incluidas las primeras producciones en Hoyo de Manzanares y Colmenar Viejo. El segundo es un breve homenaje a Conrado San Martín, que debutó en Oro vil como caballista y actor de reparto y que años más tarde sería amigo de Sergio Leone.
Un apéndice gráfico con fotos del rodaje en La Pedriza
El libro incluye un apéndice fotográfico con imágenes del rodaje, material promocional, documentos de censura y fotografías de los poblados de Colmenar Viejo y Manzanares el Real. Son estas fotografías, junto al guion, lo único que queda de una producción filmada en plena Sierra de Guadarrama con colts, chalecos y penachos de plumas ante la cámara y gabardinas y boinas detrás.

El propio libreto revela las contradicciones de un wéstern rodado con equipos obsoletos y cortes de electricidad, heredero de los tebeos y las novelas populares del Oeste que ya circulaban en España desde los años veinte. Su comparación con el nacimiento posterior del western mediterráneo resulta obligada para entender el peso de estos antecedentes.
Una producción olvidada por la crítica y el público
Oro vil apenas permaneció en cartel una semana en su estreno madrileño, fue calificada en segunda categoría por la censura y recibió críticas negativas. Maroto aseguraba haber recuperado la inversión gracias al reducido presupuesto y al respaldo de los estudios CEA, donde trabajaba como jefe de montaje.
Curiosamente, las gacetillas de la época situaban la trama en una leyenda de origen peruano vinculada a las expediciones de Pizarro y Orellana, un argumento que terminó trasladándose al territorio más reconocible del wéstern norteamericano.
Ficha técnica y edición
Autores: Eduardo García Maroto (guion), Miguel Olid y Víctor Matellano. Editorial: Sial Pigmalión. Año: 2024. Páginas: 160, con fotografías en blanco y negro. La asociación cultural Colmenar Viejo, Tierra de Cine colaboró en la edición, aportando parte del material gráfico del rodaje en La Pedriza.
El crítico Santiago Aguilar reseñó el libro en el blog La abadía de Berzano, destacando la prolija labor de contextualización de Olid y Matellano para rescatar «una de las piedras miliares» del wéstern rodado en España. Puede leerse la reseña completa en La abadía de Berzano. El libro también fue presentado por Colmenar Viejo, Tierra de Cine, la asociación que colaboró en su edición y que aporta el detalle del episodio de la policía motorista durante el rodaje.

