María Luz Galicia

Roto-Matalo

Información Personal

María Luz

Galicia

Madrid

02/02/1940
(86 años)
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(Española)

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Autor del vídeo: Jose Luis de Vicente

Autor

rifle1

Familia de artistas

María Luz Galicia-2022

María Luz Galicia, hija de don Francisco Galicia y de doña Luisa González, nace en Madrid el 2 de febrero de hace pocos años Ve la primera luz en un hogar sólido, confortable y feliz, en el que su llegada–es la menor y única hembra de los tres hijos—lleva el más feliz rayo de alegría. Don Francisco Galicia, catedrático de dibujo, pintor y decorador—varios teatros españoles llevan su firma gana lo suficiente para que su familia lleve una existencia sosegada y feliz. María Luz, a pesar de ser la única chica, no se creía, como fácil hubiera suponerse, como una niña mimada y consentida; en cuanto tiene edad para ello conoce la disciplina y el estudio, primero con una señorita, luego en el Colegio Fray Luis de León. La señorita—la mademoiselle—la inicia en los trabajos escolares en Paris. a donde la familia se ha trasladado, por negocios, cuando la niña tiene dos años de edad, permaneciendo allí hasta los siete. Posteriormente, el cariño a la Ciudad Luz se manifestará en ella, que realiza frecuentes viajes allí. Después de una larga temporada en una finca que poseen en Burgos, María Luz comienza su asistencia al colegio… en el que no progresa gran cosa, pues no le llaman mucho la atención los áridos textos. Hay, por el contrario, algo que la enloquece y obsesiona ‘desde muy niña: el baile, afición nacida precisamente en París en ocasión de un festival español y que luego en España, naturalmente, se incrementa. No es extraña’ esta, inclinación en la niña dados sus antecedentes artísticos—León Éelipe, el gran poeta español residente en Méjico, es tío suyo, y primo es Carlos Arruza, otro artista, aunque del capote—ni que la chi-ca interprete a solas, frente al espejo, comedias inventadas por ella y adornadas con pasos de baile que realiza de una forma intuitiva. Don Francisco Galicia ve en su hija Unas posible actriz dramática,, de grandes posibilidades, pe-ro insiste en que continúe su formación cultural. María Luz inicia el bachillerato, que no tardaría en abandonar, vencida por su vocación artística. Una vocación que le hace insistir una y otra vez ante su padre para que le permita aprender a bailar. Poniendo como pretexto a una amiga y compañera de estudios, María Luz consigue, al fin, permiso paterno para asistir a las clases del maestro Román, «sólo para aprender sevillanas», aunque pronto se aplica—a escondidas–a todos los bailes andaluces, a las danzas españolas—Falla, Albéniz, Granados y a los flamencos a la guitarra, mientras en casa creen que la niña no hace sino repetir, por mero ejercicio, las sevillanas, como aprenden, por gusto, tantas y tantas muchachas españolas.

Festivales y platós

El maestro Román ha encontrado en María Luz una alumna magnífica; disciplinada, inteligente y con fuego propio, como si llevase en las venas el duende in-quieto de la música hecha movimiento, María Luz asimila las lecciones rápidamente y pone el genio temperamental preciso. En breve tiempo se convierte en una magnífica y arrebatadora bailarina. Tanto que cuando sólo cuenta trece años de edad, «El Greco», que la ha visto bailar en clase, llama a su casa para proponerle formar pareja con él. Hay ilusión por parte de la chica y enérgica negativa por la de los padres; la niña no será nunca profesional… Pero al tiempo., orgullosos de ella 1y de sus progresos, la permiten que actúe en festivales, en fiestas benéficas, con lo que María Luz va desarrollando y dando satisfacción a su sentimiento artístico. Pero este que pudiéramos llamar «aprendizaje» de tablas duraría poco. A los catorce años María Luz es una mujer perfectamente desarrollada. Su estatura y sus medidas son poco más o menos las de hoy y este cambio brusco re-percute definitivamente en su vi-da, porque por la calle más de una vez la detiene un desconocido ofreciéndole trabajo en el cine. A ella estas proposiciones no la ilusionan; el cine, tal como ella lo entiende —gestos y palabras ante la cámara—, la separada de lo que
es su único sueño: el baile, al que se aplica a diario con entusiasmo ante los mejores profesionales de Madrid—Román, El Estampío, La Quica, Regla Ortega…—. Al tiempo, todo cuanto significa arte la atrae y conmueve: asiste a exposiciones y conciertos—-es una asidua del Monumental—, pinta y dibuja—su hermano José Luis es un excelente pintor que ha celebrado con éxito varias exposiciones en España y en el extranjero—, ve teatro, lee mucho,.. Los libros de texto van quedando, ante la resignación de sus padres, a un lado. Y así, entre aprendizaje y festivales, sigi2e desarrollándose la bailarina, hasta que un día Jorge Griñán la convence para que acepte un papel de coprotagonista en «Patio andaluz». Las pruebas desilusionan, de una parte, a María Luz: se encuentra feísima. Pero de otra, la llenan de esperanza, por-: que como actriz se ve «estupenda». La película—malísima—no pasa de ser un juego para esta chiquilla de quince años con cuerpo de mujer que asiste al rodaje entre divertida e intrigada, pero aceptando el mundo de los platós como algo ocasional en su vida. No era, además, «Patio andaluz» (con Ana Mariscal cantando flamenco) como para animar a nadie… Después de terminado y proyectado el film, María Luz se encuentra fatal, y aunque muchas personas la animan a continuar, ella renuncia al cine y vuelve a sus clases de baile. Su más cara ambición está en llegar a ser, antes que estrella cinematográfica, gran figura de la danza española.

Pero no pasaría mucho tiempo entre su primer film y el siguiente. En el mundillo artístico, el nombre de María Luz Galicia empieza a ser conocido. Y así, no es extraño que en una fiesta ofrecida por Domingo Ortega en su finca en. honor de Dolores del Río, todos insistan en que ella baile; María Luz lo hace con el único acompañamiento de un disco que suena mal, pese a lo cual, obtiene un éxito rotundo. Entre los asistentes se encuentra Edgar Neville, que es una especie de lince cazatalentos, que prepara una gran película de danzas: «Duende y misterio del flamenco», y que ofrece a la muchacha una magnífica oportunidad. No accede María Luz, ni sus padres quieren tampoco dejarla; pero varias conferencias de Neville desde Andalucía, insistiendo una y otra vez, acaban por determinar un nuevo rumbo a la vida de María Luz, que así, resulta ganada para el cine. Figura máxima de aquella película era Antonio. María Luz baila ante él tranquila, segura de sí, incluso crecida. Antonio, que en aquellos momentos acaba de separarse de Rosario, impresionado por la gran personalidad de María Luz Galicia, dice: Esta chica va a ser la sensación del mundo. Lo que pudo ser la gran ocasión de su vida no es aprovechada por ella. La participación de Maria Luz en «Duende y misterio flamenco» —cuatro bailes— no es, realmente, muy importante; pero todos técnicos y artistas, se dan cuenta’ de ,que el cine español cuenta con una nueva estrella. La película obtiene, en España y el extranjero, un rotundo éxito. En Cannes recibe el premio a la mejor película de baile (Antonio, Pilar López y Roberto Ximenes encabezan el reparto), en competencia con producciones como «Lilí». Y el nombre de María Luz pasa, del casi anonimato, a los grandes titulares. Allí conoce —en Cannes repentinamente la nueva estrella los primeros halagos: la gente la asedia y su espléndida figura atrae a los admiradores; que en las fiestas, eh la playa o en los locales de exhibición la agobian con petición de autógrafos. La publicidad en el extranjero menciona a la nueva estrella emparejada con Antonio. De Nueva York, apenas comenzado a exhibir el film —que permanece en cartel muchos meses y todavía se proyecta—, llega a María Luz una oferta para dar una serie de recitales. Pero la negativa familiar es, otra vez, terminante, y María Luz, chica obediente, renuncia.

Ha nacido una estrella

Mari Luz departiendo animadamente en el Festival de Cannes con Edward G. Robinson y Gary Cooper

Aunque sigue siendo su ideal el baile, María Luz cede a la tentación del cine, que ha abierto ante sus maravillados ojos un mundo de halago y popularidad. El éxito personal obtenido en «Duende y misterio del flamenco» es un señuelo demasiado dulce para que renuncie a él una muchacha bella y hermosa, a la que el cine pone en la bandeja de la popularidad. Tras su primera película—porque «Patio andaluz» no cuenta para ella—llega otra ocasión de comprobar si, efectivamente, sus esperanzas están fundadas, si puede tener fe en sí misma. Es «Cabaret«, en la que María Luz tiene a su cargo también un papel de bailarina. Esta película, de la que es protagonista Nati Mistral, constituye un segundo éxito para María Luz y la confirmación de sus esperanzas. Y aquí empieza una nueva etapa en la vida profesional de María Luz. Artísticamente, la muchacha es ambiciosa. Ha renunciado a varias ofertas para constituir pareja —entre ellas, las de Leonides Massine—porque quiere completar, sin grandes impaciencias, su preparación y triunfar por si misma, sin ir a la sombra -de un nombre famoso. Del mismo modo quiere, desde el principio, mantener su personalidad en el cine. Junto a las cartas—por cientos se acumulan repentinamente en su hogar—de los admiradores, el pulso de su popularidad se mide por las ofertas y contratos que le llegan a las manos. Pero en lo sucesivo ya sólo aceptará protagonistas. Es María Luz, en efecto, una de ‘las pocas actrices españolas que no ha he-cho., más que en sus comienzos, segundos papeles. Quizá sea esta la razón de que no la veamos en las pantallas con la frecuencia deseable. Tras «Cabaret«, María Luz Galicia ya sólo incorporará protagonistas: «Buenas noticias»,- con José Luis Ozores; «Señora ama«, con Dolores del Río, una de las primeras personas que tuvieron fe, desde el principio, en ella; «El malvado Carabel«, con Fernando Fernán-Gómez… Entre uno y otro film en los que María Luz no baila, sino que interpreta; además de su maestría bailando es una excelente actriz — hay pausas, impuestas por lo que sigue constituyendo su mayor afición: el baile. Dia tras día, María Luz ensaya, sin cansancio, con entusiasmo, las danzas que lleva en la sangre; día a día progresa y justifica su fama de primera figura del baile. Y en varias ocasiones rechaza algunas ofertas para actuar en América del Norte y del Sur y para encabezar compañías de revista — ¡ qué esplendida «vedette», con su cuerpo sensacional  y con su arte, hubiera hecho!

Mari Luz en el Festival de Cannes junto con Kirk Douglas.

Dese  Italia, el cine la reclama de nuevo ha nacido la época de las coproducciones y el cine italiano, que no anda escaso, por cierto de mujeres hermosas, llama a esta maravilla de criatura de criatura para que protagonice  un drama, que es una de las mejores creaciones de María Luz en su doble faceta de actriz y bailarina: «Río Guadalquivir», que nos muestra, además, a una estrella guapísima. Los estudios romanos se rinden, como  antes se rindiera Cannes, al encanto de esta mujer; y tras este film, en que ella interviene junto a Valentina Cortesse y Massimo Girotti, queda en pie un compromiso para cuando, realizada «Las de Caín», que la espera en España, protagonice otra producción : «Marcelo, la chavala y el trombon», última película, hasta ahora, de María Luz Galicia, en que corra marre los honores estelares con figuras de la talla de Vittorio de Lica y Walter Chiari. Cinematográficamente, una biografía breve, por dos razones: por-que breve es la vida de María Luz Galicia, que hoy es poco más que una muchacha, y porque, si bien el cine supo conquistarla y atraerla hasta hacer de ella una estrella, no fué capaz de desviarla totalmente de su máxima aspiración, norte supremo de su vida: el baile, en cuyo campo quiere triunfar de una manera absoluta y en el que muy pronto quizá dé una sorpresa… Críticamente podría añadirse que María Luz Galicia, es una estrella que no ha querido o no ha sabido aprovechar sus posibilidades al máximo. En varias ocasiones ha tenido la gran ocasión en su mano, y la obediencia a sus padres, que nunca quisieron dejarla marchar lejos, la hizo desperdiciarla. Poco amiga de exhibicionismos, María Luz se hizo’ siempre poca propaganda. Y sabido es que hoy, para escalar las más altas cimas de la popularidad, es preciso entregarse sin reservas a las actividades q u e pudiéramos llamar «con vistas a la galería»: cócteles, f e s tejos, incluso extravagancias, han lanzado hacia arriba a figuras que artísticamente dejan mucho que desear y que bajo el punto de vista anatómico son muy inferiores a esta mujer. Incluso en el terreno sentimental, María Luz se ha dejado Influenciar por el ambiente cinematográfico, pero en sentido opuesta al de la mayoría de las estrellas; hecha una mujer hermosa antes de tiempo, es lógico que los pre-tendientes menudearan en torno a ella; y ella, como muchacha que empieza a abrir los ojos á la vida, respondía poniendo ilusión en aquellos inicios de romance, que le parecían espontáneos y naturales, Convertida en estrella, la profesión le ha hecho ponerse un poco en guardia contra los hombres. Sus halagos y sus palabras ya le parecían menos espontáneos y sencillos; ya creía ver que se acercaban ellos, antes que a la mujer, a la estrella, aparte de que los platós y los tablados de baile le han dejado poco tiempo. En resumen, la vida profesional no ha cambiado casi en absoluto la familiar, la ordinaria de María Luz, que sigue siendo una muchacha de su casa, dedicando gran parte de su tiempo al cuidado del hogar y al cariño de los suyos. En José Luis encuentra ella su mejor amigo y él en María Luz su más entusiasta admiradora de sus pin celes. La vida sigue, sin sobresal-tos ni grandes emociones, por el camino suave que llevaba cuando ella, a los doce años, suspiraba por llegar a ser una bailarina; cuando admiraba a las figuras de la pan talla sin pensar nunca que llegaría a ser ella misma otra y cuando, en fin, soñaba…

Época Western

En su ultima etapa como actriz realizo la incursión al cine del Western con películas tan destacadas «La venganza del Zorro» de 1962 de  Joaquin Luis Romero Marchent , «Cabalgando hacia la muerte (El zorro)» tambien de 1962 por el mismo director Joaquin Luis Romero Marchent y «El vengador de California» de 1963 de Mario Caiano.

Solo la filmografía relacionada con el Western. 

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